Portugal subastó hoy en el mercado primario 1.000 millones de euros en deuda con vencimiento a dos meses a un interés del 4,65 por ciento y la demanda superó en 2,1 veces la oferta, según informó el Tesoro luso.

El país, que recibirá un préstamo internacional de 78.000 millones de euros para evitar la bancarrota, regresó al mercado para lograr financiación después de la última colocación del pasado 4 de mayo, cuando vendió 1.117 millones de euros en títulos a tres meses a una rentabilidad del 4,65 %.

La subasta de hoy fue la tercera desde que Portugal solicitase el pasado 6 de abril un rescate financiero, gestionado por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional que aportarán 52.000 millones de euros y 26.000, respectivamente.

Analistas financieros consideraron que el resultado de la colocación se situó en línea de los precios del mercado secundario, mientras que en las anteriores subastas (4 de mayo y 20 de abril) los intereses habían sido menores a los exigidos en el mercado.

En el mercado secundario, la rentabilidad de los bonos a dos y diez años subieron hoy ligeramente y alcanzaron el 10,48 % y 9,06 %, respectivamente, mientras que los títulos a cinco cayeron sensiblemente desde el 10,99 % hasta el 11,019 %.

El Estado luso, que no espera recibir hasta finales de mes el primer tramo de la ayuda, tasado en 18.000 millones de euros, tiene programadas otras dos subastas en el segundo trimestre para cumplir con sus compromisos financieros más inmediatos.

Portugal, inmerso en la campaña para las elecciones legislativas anticipadas del 5 de junio, vivirá los próximos tres años bajo el exigente programa de austeridad propuesto por Bruselas y el FMI, que cuenta con el respaldo de las tres principales fuerzas parlamentarias lusas.

Las profundas reformas en el mercado laboral, el recorte de apoyos sociales y la contención del gasto público son las principales directrices del plan de ajuste para Portugal, que debe de recortar su déficit fiscal una tercera parte en 2013, hasta el tres por ciento.

De los 78.000 millones de euros que recibirá, devolverá 52.000 a Bruselas a intereses entre el 5,5 % y el 6 % y los restantes 26.000 al FMI a un interés variable que parte del 3,5 %.