El debut de Everardo Gout ha llevado a Cannes una vibrante crónica de violencia en la Ciudad de México a través de tres mundiales de fútbol, una propuesta titulada "Días de gracia" e interpretada por Tenoch Huerta, Dolores Heredia y Carlos Bardem, que opta a la Cámara de Oro.

Esos "Días de gracia" se refiere a aquellos días en los que el mundo entero está pegado a la emoción de veintidós hombres disputando un balón.

"Hay algo que pasa que no pasa. Hacemos un apartado, un paréntesis y dedicamos nuestra vida al gozo, a la vida, a jugar, a la emoción de la competencia... pero también es una metáfora sobre cuánto puedes abstraerte de las cosas" explica a Efe Dolores heredia, que interpreta en la cinta a la mujer de un secuestrado.

Gout, curtido en el cortometraje, despliega todo un arsenal de recursos técnicos para rodar con nervio una crónica entre 2002, 2006 y 2010, que pese a su espectacularidad mira al individuo.

"Son situaciones que rebasan al individuo, quien solo puede subir hacia arriba y sublimarse o generar más violencia", explica a Efe el director, quien siguiendo la tradición de un González Iñárritu o un Fernando Meirelles, azota con su cámara la mugre de la corrupción moral a baja y a alta escala.

"Tenemos un problema que había que enfrentar sin apuntar el dedo diciendo: 'tú, gobierno; tú, policía eres responsable'. Es mejor vernos en el espejo y preguntarse cómo lo vamos a hacer entre todos sin quitar responsabilidades", asegura Gout.

Con esa película de tres líneas narrativas, Gout quiere devolver el valor al concepto de vida, que tan fácilmente se siega en el día a día mexicano. "Me interesaba tratar a ese joven de 14 años que está coqueteando entre robarse un autoestéreo o convertirse en un verdadero criminal. Cómo tratar de comunicar con él y enseñarle el dolor que puede llegar a causar", asegura.

Pero, a su vez, reivindica un México más allá de la espiral violenta. "No siento que vivamos en una ciudad donde se sienta que la vida no vale nada. son 25 millones de habitantes, por tanto hay 25 millones de problemas", reflexiona.

Tenoch, que interpreta en la cinta a un policía, intenta romper el tópico de que los dos lados de la ley son igual de peligrosos. Introduciéndose en la academia de policía de incógnito durante un año y medio, el actor empezó ver "todo el respeto que merece el trabajo de un policía".

Y, como una de las víctimas más sobrecogedoras de la película, hay que reconocer más por la voz que por la cara a un Carlos Bardem. "Me paso la mayoría de mi personaje con la cara tapada y pensé que era un bonito trabajo como actor, prescindir del ego y de la seguridad que da la expresión facial", explica a Efe.

"Teniendo en cuenta que hablo con otro acento y que tampoco tenía un rango de movimientos muy grande, porque me paso la película encadenado, era todo un reto transmitir el terror, el miedo, la angustia de este hombre que está secuestrado", dice un intérprete que ya en el cine mexicano destacó en "La zona", de Rodrigo Plá.

Para el hermano de Javier Bardem, la película reflexiona sobre cómo en México, como en tantos otros países, "vivimos en una sociedad que nos proporciona entretenimiento fácil e inmediato y nos distrae de las cosas importantes, a las que la gente tiene que devolver la mirada que merecen".

Pero sobre todo, el actor considera que la cinta, con su juego de tres planos temporales, lo que transmite es que "se llame como se llame la víctima, siempre es la misma persona: un ser humano normal sometido a unas condiciones de violencia extremas, de criminalidad, porque hay una sociedad que lo permite o que incluso lo fomenta con la corrupción que la recorre verticalmente", concluye.

Por Mateo Sancho Cardiel