El presidente dice que está preparado para enfrentar la excomunión por la iglesia católica por proponer acceso gratis a condones. Un campeón mundial de boxeo dice que él es el mejor ejemplo de por qué no se debería permitir el control de natalidad.

Tras meses de debate amplio y enconado sobre el acceso público a los anticonceptivos, el asunto llega ahora al Congreso.

El asunto enfrenta a la poderosa jerarquía católica, que dice que los anticonceptivos son un pecado tan grande como el aborto, contra reformistas que desean mayor apertura en medios de control de natalidad en la empobrecida nación asiática para reducir el crecimiento poblacional y prevenir enfermedades.

Un proyecto de ley de reproducción presentado el martes en la Cámara de Representantes requiere que el gobierno provea información sobre métodos de planificación familiar, ofrezca anticonceptivos gratuitos e introduzca clases sobre sexualidad y salud reproductiva en la escuela.

El presidente Benigno Aquino III, aún ampliamente popular un año después de su aplastante victoria en las elecciones, ha dado su respaldo al control de natalidad, pese a que ello significa enfrentarse con la Iglesia. Aquino dijo el mes pasado que está dispuesto a enfrentar las consecuencias y si es necesario la excomunión.

"A mí me enseñaron en la escuela, que era una institución católica, que el árbitro final es realmente nuestra conciencia", dijo Aquino a la prensa el miércoles. "No estamos tratando de pelearnos con la Iglesia. Les he invitado numerosas veces para tener discusiones y nosotros nos hemos concentrado en áreas en las que podemos encontrar acuerdo".

Sondeos de opinión en años recientes han reflejado fuerte apoyo público a una medida así, y los partidarios de Aquino tienen mayoría en el Congreso, pero aún así se espera una intensa batalla legislativa.

Dos ídolos nacionales, el campeón mundial de boxeo Manny Pacquiao y la estrella de Broadway Leah Salonga, han intervenido en bandos opuestos en el debate.

Salonga dice que el uso de anticonceptivos debe ser una decisión de la pareja, y que el proyecto brindaría servicios de maternidad a filipinos pobres.

Pacquiao, quien se reunió con los obispos católicos, ha dicho que él no habría nacido si sus padres hubiesen tenido acceso al control de la natalidad.