El primer ministro paquistaní Yousuf Raza Gilani inicia el martes una visita en Beijing con su viejo aliado China, que ahora se ve más atractivo luego de que las relaciones con Washington atraviesa por un momento crítico después del asesinato de Osama bin Laden en su territorio.

El sentimiento es mutuo, con China ahora en el proceso de apuntalar sus relaciones con Islamabad, Afganistán y otros países de Asia central en concordancia con el esperado desvanecimiento de la presencia estadounidense con la desmilitarización en Afganistán.

Para Pakistán, Beijing representa un amigo que no cuestiona y listo para ofrecer ayuda, inversión y asistencia militar. Para los líderes en Beijing, los vínculos con Pakistán y otros países cercanos a su territorio ofrece una plaza diplomática mayor, mejor acceso a recursos y una mayor estabilidad con aliados que desafían la supremacía estadounidense.

Aunque la visita de cuatro días de Gilani que empieza el martes fue planeada por adelantado, se da en un momento crítico para las relaciones de su país con Estados Unidos, que han entrado a una crisis con el ataque estadounidense el 2 de mayo en que murió bin Laden en la ciudad de Abbottabad, en el norte de Pakistán. Ese país ha llamado al ataque una violación a su soberanía y amenazó con tomar represalias si hay operaciones similares en el futuro.

Mientras que los políticos estadounidenses criticaron el fracaso de Pakistán de encontrar el escondite de bin Laden, o la posibilidad de que funcionarios del gobierno lo protegieran, China ofreció consuelo.

"El gobierno de Pakistán es firme al tratar de resolver y fuerte en su accionar cuando se trata de contraterrorismo", dijo a reporteros Jiang Yu, vocero del ministerio del exterior chino, en una conferencia de prensa el 3 de mayo.