En Nueva York la situación migratoria para los hispanos es aparentemente menos difícil. A diferencia de otros estados en que las restricciones contra los inmigrantes rayan en la persecución, Nueva York es una especie de santuario donde aún encuentran oportunidades para vivir por su la tolerancia y diversidad.

Mientras otros estados promueven abiertamente leyes antiinmigrantes y medidas para expulsarlos, como en Texas, Arizona, California y últimamente la Florida, en Nueva York es posible contar con un ambiente menos hostil.

"Prefiero la dureza que hay aquí a la discriminación antiinmigrante que se vive en Arizona. En Nueva York uno sobrevive con menos angustia" dice el poblano Julio Sánchez.

Por ejemplo, hay autoridades que favorecen una reforma migratoria, como reconocimiento tácito del aporte de los inmigrantes a la economía. Ese es el caso del alcalde Michael Bloomberg, quien ha expresado además su experiencia como empresario exitoso que, si algo hay que hacer para frenar la recesión, es legalizar esa fuerza laboral.

El Departamento de Trabajo en su reporte más reciente sostiene que los trabajadores inmigrantes constituyen parte vital de la fuerza de trabajo del Estado de Nueva York. Ellos representan más de una quinta parte (21 por ciento) de la población de Nueva York y casi el 27 por ciento de su fuerza laboral. En Nueva York los inmigrantes representan más de un tercio (37 por ciento) de la población y casi la mitad (45 por ciento) de la fuerza de trabajo, lo que se traduce al final que los inmigrantes son los responsables de generar unos 229 millones de dólares para el sistema económico estatal o el 22,4 por ciento del total del producto interno bruto del Estado de Nueva York.

Paradójicamente, aún cuando establecimos las ventajas de Nueva York frente a otros estados, los trabajadores inmigrantes aquí son propensos a ser abusados por algunos empleadores que se aprovechan de las barreras culturales y lingüísticas, el asilamiento, el temor a las autoridades y la falta de conocimiento de las leyes que los protegen.

Pero he aquí nuevamente otro argumento por el que muchos reiteran su apego al icónico slogan 'I Love New York'. El Departamento de Trabajo y la Asamblea Estatal en asociación con varias organizaciones no lucrativas defensoras de los inmigrantes promovieron el fin de semana por primera vez en la historia a lo largo de todo el Estado, una jornada de sensibilización sobre "El Derecho de los Trabajadores Inmigrantes" dirigida a difundir las leyes laborales entre los empleadores y trabajadores, protección en los lugares de trabajo y cómo pueden reclamar cuando sus derechos son violados.

El vocero del Departamento del Trabajo Leo Rosales destacó que la iniciativa fue dirigida a educar a los trabajadores sobre sus derechos.

"Las leyes laborales del estado están diseñadas para proteger a todos sin excepción, sean trabajadores legales o indocumentados."

El asambleísta demócrata de Queens Francisco Moya resaltó la importancia de promover las leyes de defensa laborales. "A través de la experiencia de mis padres, conozco de primera mano los obstáculos que enfrentan los inmigrantes. La simple lucha de facilitar documentos en su idioma nativo es una prioridad para proteger a los inmigrantes que han hecho de Nueva York su hogar para vivir. Me siento contento de tomar parte de este esfuerzo nivel estatal para crear conciencia de los derechos de los trabajadores inmigrantes" dijo Moya.

Pero no todo es color de rosas. De otra parte Nueva York podría ratificar el programa "Comunidades Seguras", por lo que existe preocupación entre las organizaciones defensoras de los inmigrantes porque éste violaría sus derechos civiles.

El Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security) proyectó para el 2013 implementar a nivel nacional el programa Comunidades Seguras que exige que la policía local comparta la base de datos con la oficina de federal de inmigración.

Decenas de activistas hicieron una vigilia frente a las oficinas del gobernador Andrew Cuomo la semana pasada pidiendo la eliminación del programa del estado de Nueva York. Illinois decidió retirarse y los activistas sugieren que ese es el camino que debe seguir Nueva York. Cuomo ha indicado que el programa fue adoptado por la administración del ex gobernador David Paterson, pero adelantó que se está reuniendo con grupos de apoyo y otros miembros de la comunidad para determinar si Nueva York debe continuar o no con su aplicación.

El reverendo Fabián Arias de la iglesia Luterana Sión expresó que el problema con el programa Comunidades Seguras es negativo, hace las comunidades menos seguras porque los inmigrantes indocumentados temen reportar delitos o hablar si son llamados como testigos de crímenes.

Según Arias "Se crea miedo y pánico. Genera preocupación de no poder caminar libremente. Se crea temor de no poder hablar ni siquiera con los vecinos por temor a que más tarde se podrían ver involucrados".

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