Los libros para niños y jóvenes, que tardaron tiempo en ver su espacio en el mercado latinoamericano, ahora afrontan un problema de "sobreproducción", según dijo hoy el escritor venezolano, Fanuel Díaz, en un foro sobre el tema.

"Un libro nuevo pasa una o dos semanas en una vitrina, luego va al estante pero en un sitio preferencial y al mes va al estante con las demás obras y es sustituido por otra novedad (en la vitrina)", dijo Díaz, quien participa en Quito en el "Encuentro Internacional de escritores, la literatura infantil y juvenil en escena".

Para Díaz, el problema principal de esta "sobreproducción" es que, a menudo, hace que "no exista un conocimiento de la literatura reciente", es decir, de lo que se produce en la actualidad.

El certamen, que se inauguró hoy y durará hasta el jueves, reúne a 30 autores, entre los que destacan la española Care Santos, la estadounidense Mónica Brown, la italiana Ana Lavatelli, la argentina Alicia Barberis y la brasileña Marina Colasanti.

Díaz expuso que la literatura latinoamericana es muy diversa, pues recoge tradiciones indígenas, las raíces afrodescendientes y la impronta española, así como la diferencia geográfica entre zonas rurales, urbanas y costeras.

En este sentido, argumentó que en la literatura infantil de la región predomina "la riqueza del mestizaje, la denuncia social, pero también una abundancia poética".

Díaz relató que los tópicos más usados son "el del niño de la calle", ya sea en su dimensión urbana o rural, "animales fantásticos y que habitan en la selva", "las deidades indígenas", pero también "una realidad descarnada" que habla de los secuestros, la persecución policial o los regímenes de terror de las dictaduras de los años setenta y ochenta.

Por su parte, la escritora ecuatoriana Juana Neira dijo que la literatura infantil vive un "boom" en su país, aunque la producción aún es pequeña en relación a otras naciones.

El género tiene sus propios "valores estéticos claros" en Ecuador, a su juicio, y "su propia voz", pero sin perder "el carácter universal de temas comunes en todos los seres humanos".

La literatura infantil en Ecuador sobre todo es narrativa, dijo Neira, quien afirmó que las novelas o cuentos se encuadran dentro del variado paisaje del país, donde los Andes conviven con la Amazonía y la costa.

Son libros que hablan de la interculturalidad, recogen la tradición oral, temas de la historia o del devenir, que se expresan con el modismo del "habla coloquial ligada al kichwa u otras lenguas vernáculas".

El 21 y 22 de mayo, estos escritores participarán en el "VI Maratón del cuento", donde realizarán lecturas de sus obras para los más pequeños y los jóvenes.

Entre ellos están la boliviana Gaby Vallejo, la chilena Estela Socías, el colombiano Triunfo Arciniegas, el cubano Enrique Pérez, la mexicana Mónica Brozon o la ecuatoriana Edna Iturralde.

La edición del año pasado contó con la presencia de 50.000 personas.