El presidente de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy, defendió hoy en Pekín la estabilidad del euro, al que calificó de "demasiado fuerte", la protección de los derechos humanos e instó a China a aprender la lección de la "primavera árabe".

"El euro es la segunda divisa de reserva en el mundo, una divisa fuerte y estable, incluso demasiado fuerte, comparada por ejemplo con vuestra moneda", el yuan, señaló el belga Van Rompuy en un discurso en la Escuela Central del Partido Comunista de China (PCCh).

En la misma línea que ayer mantuvo durante su encuentro con el presidente Hu Jintao, el funcionario europeo agradeció la "confianza que China ha demostrado hacia Europa en estos momentos difíciles", en referencia a la crisis fiscal que sufren países como Grecia, Irlanda o Portugal, que ayer recibió un paquete de rescate de 78.000 millones de euros.

Van Rompuy recalcó ante la segunda potencia económica, que ha invertido una porción indeterminada de su reserva de divisas en deuda europea, que estas economías "periféricas" representan sólo un 6 % del PIB de la Eurozona.

La UE espera para este año un crecimiento del 1,8 % (1,6 % en la zona euro) y de un 2,0 % para 2012, por lo que "la recuperación económica está en camino" y todos los países "de la UE están reduciendo sus déficits públicos, los países más vulnerables han tomado acciones determinadas para salir de la crisis".

La primera visita de Van Rompuy a China como principal líder europeo es calificada de "estratégica" en un momento en el que Bruselas necesita inversiones para salir de la crisis.

Esto no ha sido obstáculo para que el funcionario se refiriera a los derechos humanos y a la "primavera árabe", ya que según fuentes europeas no consideran la inversión china como un gesto caritativo, sino una diversificación de su reserva de divisas.

"La reputación y la imagen de China, así como su influencia, cambiarán por factores que van más allá de sus resultados económicos", manifestó el europeo durante su discurso, un aspecto que también subrayó durante su encuentro de ayer con Hu.

China lleva a cabo desde febrero su más feroz campaña de represión de la disidencia, con cientos de activistas, intelectuales, artistas y abogados detenidos, entre ellos el creador Ai Weiwei, al que el domingo se le permitió su primera visita familiar desde que fuera detenido el 3 de abril.

El breve encuentro de Ai con su esposa se interpreta en círculos europeos como un gesto benevolente del régimen en vísperas de la visita del presidente de la Comisión Europea.

"Salvaguardar los derechos humanos y el estado de Derecho es parte" de una buena imagen. "China y la UE se adhieren a instrumentos internacionales que consagran los valores universales de los derechos humanos y tenemos la responsabilidad de ratificarlos", agregó.

De la misma manera, Van Rompuy instó a China a aprender las lecciones de la llamada "primavera árabe", como hace la UE.

"Al igual que con la Europa del Este en los 90, apoyaremos cualquier iniciativa que lleve al progreso democrático y a las reformas sociales y económicas que beneficien a los ciudadanos. Para nosotros, la 'primavera árabe' ha sido un recordatorio de que la justicia, la democracia y el desarrollo social son universales".

"Va a llevar mucho tiempo integrar estas economías y sus 400 millones de personas. La UE y otros miembros de la comunidad internacional están haciendo su parte; invito a China a que participe en este esfuerzo colectivo", dijo Van Rompuy.

El presidente de la Comisión Europea llegó a China en visita de cuatro días el domingo, cuando visitó la provincia suroccidental de Sichuan, cuya reconstrucción tras el terremoto de 2008 comparó con la de "la Alemania de posguerra", y esta tarde mantendrá un encuentro con el primer ministro chino, Wen Jiabao.

El miércoles, Van Rompuy se desplazará a Shanghái por la mañana, donde dará un discurso en la escuela de negocios CEIBS y se entrevistará con el obispo de la metrópolis oriental, en un nuevo gesto hacia los derechos fundamentales, y por la tarde regresará a Pekín para reunirse con el vicepresidente Xi Jinping.