Kobe Bryant y Tim Duncan han vivido tantas series de postemporada que serían buenas fuentes de información para discutir temas generales sobre la serie final de la Conferencia del Oeste, entre ellos: qué tan valiosa es la experiencia a estas alturas y si en realidad existe el descanso excesivo entre una serie y otra.

Sólo que esta vez, Bryant y Duncan no están. Apenas por segunda ocasión desde 1998, ni los Lakers ni los Spurs representarán a la Conferencia del Oeste en la final de la NBA.

En su lugar estarán ya sean el alemán Dirk Nowitzki, Jason Kidd y el resto de la envejecida pero descansada alineación de los Mavericks de Dallas, o Kevin Durant, Russell Westbrook y los otros jugadores del Thunder de Oklahoma City que han madurado rápidamente.

Los Mavericks son una colección de treintañeros unidos por la búsqueda colectiva de su primer campeonato. El equipo cuenta con una gran cantidad de jugadores que han estado cerca del título, entre ellos varios miembros del equipo del 2006 que interrumpió la colección de títulos de conferencia acumulados por los Spurs y los Lakers.

Con una sólida defensa y una gran variedad de opciones ofensivas, los Mavericks nunca saben quién hará mancuerna con Nowitzki. Dallas barrió en las semifinales a los Lakers, dos veces campeones defensores. La recompensa fue una espera de nueve días para el primer partido de la final de conferencia, a efectuarse el martes.

O tal vez fue un castigo.

"Ese fue un receso muy largo", dijo el lunes el centro Tyson Chandler, de los Mavericks. "Ayer, el entrenamiento se tornó un tanto ríspido, por lo que resulta obvio que estamos listos para enfrentar a alguien más".

Dallas tuvo que esperar debido a que el Thunder estaba ocupado con los Grizzlies de Memphis.

Oklahoma City se fue a la larga vía de siete partidos y un poco más al jugar un triple tiempo extra en un duelo y un tiempo extra en otro. Mientras que a la mayoría de los equipos no les agrada extender tanto una serie, el Thunder bien podría ser la excepción. Con su edad y plenitud, un solo día entre una serie y otra pudo haberse sentido como una eternidad.

"Tenemos un equipo joven, energético y atlético al que le encanta jugar y que desea jugar noche tras noche", dijo el entrenador Scott Brooks. "Estamos emocionados por estar en la situación en que estamos. No nos sentimos 'simplemente contentos por seguir aquí' ni consideramos 'que pase lo que tenga que pasar''', agregó.