La ciudad española de Lorca (sudeste) empezó hoy a recuperar poco a poco la normalidad con la reapertura de un hospital y una gran parte de los colegios, tras el sismo que el pasado día 11 causó nueve muertos, unos 300 heridos y cuantiosos daños materiales.

Sin embargo, los estragos del terremoto aún son visibles en los 4.000 damnificados -la mayoría inmigrantes latinoamericanos- que hoy siguieron recibiendo atención en los tres campamentos instalados por la Unidad Militar de Emergencias (UME) como alojamiento provisional.

La ministra de la Secretaría Nacional del Migrante (SENAMI) de Ecuador, Lorena Escudero, precisó a Efe, tras visitar Lorca, que "más de 3.500" ecuatorianos continúan en esos campamentos.

Por su parte, María Celia Orellana, cónsul de Bolivia en la región Murcia, a la que pertenece Lorca, confirmó hoy a Efe que "más o menos tenemos unos 100 o 150 ciudadanos que todavía estarían a la intemperie".

Esa cifra se redujo notablemente respecto al fin de semana, cuando unos 500 bolivianos se refugiaban en los campamentos, ya que muchos pudieron volver a sus viviendas, afirmó Orellana, al agregar que la embajadora de Bolivia, Carmen Almendras, ha viajado a Lorca para mantener "una reunión con todas las familias damnificadas".

Cinco días después del siniestro, el 75 por ciento de los 4.100 edificios de Lorca -ciudad de cerca de 95.000 habitantes- afectados por el terremoto están en "código verde", lo que significa que son habitables y las autoridades permiten su uso.

El 20 por ciento está en "código amarillo", lo que quiere decir que sus habitantes pueden entrar sólo unos minutos a recoger algunas de sus pertenencias, mientras que el 5 por ciento tiene "código rojo" y, por tanto, prohibido el acceso por daños estructurales.

En ese contexto, la ciudad lucha por recobrar la rutina y el hospital "Rafael Méndez" reabrió hoy sus puertas y tuvo en servicio parte de sus instalaciones, pese a los cuantiosos desperfectos provocados por el sismo, que obligaron a su desalojo.

Fuentes de la gerencia del hospital indicaron que el edificio no presenta daños estructurales, aunque hay cascotes y se han desprendido falsos techos, pero, según lo previsto, esta semana podrían funcionar al cien por cien la totalidad de sus dependencias.

Igualmente, una veintena de colegios e institutos de Lorca reanudaron sus actividades, pero con pocos alumnos, al tiempo que los profesores, sobre todo los de los más pequeños, abandonaron los libros y ejercieron más bien de psicólogos.

En el colegio Pérez Hita del barrio de La Viña, la zona más dañada por el terremoto, apenas recibieron a un cinco por ciento de los alumnos, porque muchos padres se acercaron a primera hora con los niños, pero desistieron al ver el escaso número de compañeros.

Una alumna ecuatoriana comentó que su familia tiene "mucho miedo", que "lo ha perdido todo" y que, ante el temor a nuevos terremotos, se marchará a Madrid porque allí tienen más parientes.

Además, el suministro de gas natural se restableció en las viviendas que no se vieron afectadas por el terremoto, que registró una magnitud de 5,1 grados en la escala abierta de Richter y sacudió la ciudad después de otro temblor menos intenso.

Según HC Energía, compañía distribuidora de gas natural en Lorca, poco después de los seísmos se cerraron las 1.200 llaves de suministro de gas que hay en la ciudad para evitar riesgos.

También los comercios de Lorca intentaron hoy reanudar su actividad, sobre todo en el centro, donde muchos abrieron sus puertas, mientras en el barrio de La Viña los dueños de la escasas tiendas abiertas se ocuparon de labores de limpieza e inventario.

Así las cosas, centenares de personas hicieron hoy cola desde primeras horas de la mañana en la Plaza de España, frente al Ayuntamiento de Lorca, que está parcialmente acordonado, para solicitar ayudas, reclamar información y presentar parte de daños.

A ese respecto, el subsecretario del Ministerio del Interior de España, Justo Zambrana, informó hoy de que las ayudas a los damnificados estarán listas dentro de aproximadamente un mes.