El gobierno de Barack Obama expuso el lunes un plan que plantea el establecimiento de una exhaustiva colaboración con otras naciones a fin de convertir a la internet en un foro más seguro, permitir la aplicación de la leyes para intensificar la vigilancia de la delincuencia cibernética y garantizar que los ciudadanos de todo el mundo tengan libertad de expresarse en esa red mundial.

En los términos más drásticos expresados hasta la fecha, la Casa Blanca afirmó que Estados Unidos podría usar su poderío militar para responder en el caso de un ataque cibernético que amenace la seguridad nacional.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton, quien admitió que el internet puede ser una herramienta usada por los gobiernos para tomar medidas enérgicas contra sus disidentes o por los delincuentes para robar información, destacó el lunes que las naciones deberían llegar a acuerdos sobre normas aceptables para el espacio cibernético.

"Lo que dice este documento, es que queremos que el internet sea abierto y libre, accesible y un motor económico para todas las personas", destacó Clinton al exponer el plan de la Casa Blanca sobre la nueva política.

Después de las revueltas populares en el Medio Oriente, la nueva y amplia política pone énfasis en la libertad cibernética e insta a otras naciones a que brinden a sus ciudadanos la capacidad de comprar, comunicarse y expresar sus ideas libremente en internet.

La Casa Blanca se coloca entre los líderes internacionales que abordan el esfuerzo por mejorar la cooperación a fin de combatir la delincuencia cibernética a nivel mundial y establecen normas para la vigilancia de la red.

Los expertos en seguridad cibernética alegan que el internet no puede convertirse en lugar más seguro hasta que las naciones no apliquen acuerdos internacionales que regulen y definan mejor el delito cibernético, provean vigilancia en la red y establezcan nuevos estándares y normas para la industria que cada vez más transfiere sus negocios hacia un nuevo mundo que aún no cuenta con parámetros legales.

Los desafíos son grandes. Los líderes internacionales buscan maneras de ofrecer mayor seguridad cibernética a las transacciones financieras y a otros negocios e intercambios ultramodernos entre las naciones y las corporaciones que abarcan el mundo.

También buscan vías para detectar a los piratas cibernéticos y otros delincuentes y terroristas que pululan en ese mundo con el objeto de robar dinero, obtener información secreta y tecnología y perturban o destruyen infraestructura vital, desde los servicios eléctricos y redes de telecomunicaciones hasta plantas nucleares y sistemas de transporte.