Las autoridades de Nueva Zelanda declararon hoy muertas a las nueve personas, entre ellas una maestra peruana, que permanecían desaparecidas tras el terremoto de 6,3 grados que sacudió la localidad de Christchurch el 22 de febrero pasado.

Los muertos son cuatro ciudadanos chinos, un ruso, un filipino y dos neozelandeses, además de la peruana Elsa Torres de Frood, de 53 años, residente en Nueva Zelanda y directora de la escuela de enseñanza de lengua King's Education.

Con la declaración de hoy, la cifra definitiva de víctimas mortales del terremoto asciende a 181.

El juez de instrucción Neil McLean dictaminó que todos ellos perecieron de múltiples heridas traumáticas en el edificio de la Televisión de Canterbury que se desplomó tras el seísmo, informó la televisión neozelandesa NZTV.

La última vez que se vio con vida a Torres de Frood fue tres minutos antes del temblor en el interior de la construcción y, aunque no se ha identificado su ADN entre los restos hallados, se encontraron sus llaves del coche y su anillo de boda entre los escombros.

El mismo método se empleó para determinar la muerte de los estudiantes chinos Didi Zhang (23), Xiaoli Zhou (26) y Xiujuan Xu (47), la china Jinyang Leng (30 años), la filipina Rhea Mae Sumalpong (25), el ruso Valeri Volnom (41) y los neozelandeses Matthew Lyle Beaumont (31) y Shawn Lucas (40).

Nueva Zelanda se asienta en la falla entre las placas tectónicas del Pacífico y Oceanía y registra cerca de 14.000 terremotos cada año, de los que 100 y 150 tienen la suficiente fuerza cómo para ser percibidos.