El expresidente Ricardo Lagos (2000-2006) afirmó hoy que el megaproyecto eléctrico de Hidroaysén, que contempla la construcción de cinco represas en la Patagonia chilena, "es necesario" porque se requiere de más energía.

"Creo que es necesario, el que sea bueno o no depende de las evaluaciones a las que tenga que ser sometido; es necesario porque necesitamos más energía, pero eso debe incorporarse en un contexto más amplio", dijo Lagos este domingo en una entrevista concedida a Televisión Nacional.

El exmandatario recalcó que "el país no puede decir no a Hidroaysén, no a la nuclear, no a todo", en alusión a las masivas protestas que se han sucedido en varias ciudades de Chile en contra de la hidroeléctrica.

"Fui uno de los principales impulsores a las energías renovables no convencionales, creo que es fundamental hacerlo, y ahí tenemos un paso que dar", dijo Lagos, quién agregó: "acá (en Chile) no hay, no conozco una visión estratégica a largo plazo en materia energética".

Por otro lado, el expresidente calificó de "gravísimo" los dichos del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien manifestó horas antes de la votación que el proyecto era "bueno para el país".

"En este caso lo que me pareció mal es que ministro Hinzpeter es el jefe de la Intendenta (Gobernadora), la jefa de los secretarios regionales ministeriales y, en consecuencia, de una cadena de mando muy clara en los grados de autonomía", acotó.

El pasado lunes, doce funcionarios gubernamentales que conformaron la Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Aysén, unos 1.800 kilómetros al sur de Santiago, votaron a favor del estudio de impacto ambiental de Hidroaysén, impulsado por las empresas Endesa Chile, filial de Endesa España, y por la chilena Colbún.

El proyecto ideado en 2006 y aprobado el pasado lunes, contempla la construcción de cinco represas en el cauce de los ríos Pascua y Baker, en la Patagonia chilena, con una inversión de 3.200 millones de dólares, para generar en total una media anual de 18.430 gigavatios por hora.

Para el ambientalista Manfred Max-Neef y exrector de la Universidad Austral el total de 3.800 torres que van a instalar en 1.912 kilómetros "será la cicatriz más grande del planeta".

"Es el proyecto más brutal que se ha diseñado y cuando ni siquiera existe política energética en Chile. Aquí sólo importa el negocio", sentenció en declaraciones que reproduce el diario El Mercurio.