El ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, justificó hoy la aplicación de barreras a la importación de automóviles, de las que se quejó el Gobierno argentino esta semana.

Pimentel publicó una columna en el diario O Estado de São Paulo para argumentar que las medidas se deben al aumento del déficit comercial en el sector y reiteró que "no procede" verlas como una represalia a Argentina, tal y como han interpretado el Gobierno del país vecino y los industriales brasileños.

"Es innegable que el sector privado brasileño está enfrentando una serie de dificultades para la exportación de productos al país vecino", admitió el ministro.

El titular de la cartera de Comercio atribuyó estos "roces" a la "relación comercial voluminosa y consolidada" entre ambos países y dijo que Brasil ha insistido en una "solución negociada" para las trabas comerciales que Argentina ha impuesto a sectores como calzados, alimentos, electrodomésticos y máquinas agrícolas, citó.

Pimentel explicó que el déficit de Brasil en el sector de automóviles llegó a 1.900 millones de dólares en el primer cuatrimestre, 1.111 millones más que el mismo período del año pasado.

De este modo, el ministerio decidió ordenar la aplicación de licencias no automáticas que, según él, tienen por objetivo vigilar de forma "precisa" el proceso de importación de automóviles.

Según Pimentel, las licencias no automáticas son un "instrumento legítimo" previsto en las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Asimismo, aseguró que en la práctica no van a suponer una restricción a la importación y no van a comprometer el comercio exterior del país, porque el Gobierno va a conceder las licencias antes del plazo máximo de 60 días.

"Somos un país de economía abierta, dotado de sistemas avanzados de tratamiento administrativo y aduanero, que permiten que productos de cualquier país del mundo accedan al mercado nacional", aseveró.

La aplicación de las licencias no automáticas fue anunciada el pasado jueves, provocando la paralización en la frontera de al menos 2.000 automóviles procedentes de Argentina hasta el comienzo de este fin de semana.

El Gobierno argentino calificó la medida como "intempestiva y sin aviso" y advirtió que la resolución afecta al 50 por ciento del comercio bilateral.

Pimentel y su homóloga, Débora Giorgi, intercambiaron sendas cartas con términos poco diplomáticos y acusaciones mutuas de perjudicar el comercio bilateral.

Los industriales brasileños celebraron la adopción de las barreras y el presidente de la influyente Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaf, aseguró que "ya era hora" de responder a Argentina.

En la columna publicada hoy en el rotativo, Pimentel aprovechó para anunciar que el Gobierno va a iniciar la semana que viene una investigación para determinar si algún país está intentando burlar las medidas "antidumping" adoptadas recientemente por Brasil.

China ha sido el principal destinatario de ese tipo de medidas, principalmente en el sector de productos de consumo, en el que se acusa a Pekín de vender a precios inferiores a los del mercado.