En los próximos días, el agua proveniente de un vertedero del río Misisipí llegará a los pantanos de la región Cajun de Luisiana, y obligará el desplazamiento de las personas y animales hacia zonas altas en tanto que dejará entre tres y seis metros (entre 10 y 20 pies) de lodo marrón.

El vertedero fue abierto el sábado por primera vez en casi cuatro décadas, el agua salió con la fuerza de una cascada y se elevó 1,83 metros (seis pies). Los peces saltaban del agua o salían por la espuma blanca y lo que era tierra seca pronto se convirtió en un canal por el que las corrientes fluían a toda velocidad.

El agua recorrerá unos 32 kilómetros (20 millas) al sur hasta la cuenca de Atchafalaya y de ahí se desplazará a Morgan City, una comunidad de 12.000 personas y un centro de comercialización de combustible y mariscos.

En la comunidad próxima de Stephensville, casi todas las casas fueron protegidas en su alrededor con hileras de costales de arena apilados.

Marleen Acosta, de 58 años, hizo fila durante tres horas para para que presos de una cárcel cercana le llenaran los costales de arena. Regresó después para que le llenaran más.

La apertura del vertedero desvió agua de Baton Rouge y Nueva Orleáns, así como de las numerosas refinerías petroleras y plantas químicas situadas a lo largo de las partes más bajas del Misisipí.

El desvío de las aguas desde las ciudades redujo la tensión en los diques y reduce la posibilidad de inundaciones en Nueva Orleáns que podrían haber sido mucho peores que las causadas durante el huracán Katrina.