El gobernador de Puerto Rico propuso la construcción de un gasoducto para sortear el encarecimiento de la energía, pero la estructura cruzaría algunos de los ecosistemas más frágiles y diversos sitios arqueológicos en este territorio.

El gobernador Luis Fortuño ha convertido el proyecto de 450 millones de dólares en un objetivo primordial de su gobierno e insiste en que es seguro y una alternativa amistosa con el medio ambiente que contribuirá a bajar los costos de la electricidad.

Los detractores consideran que la tubería de 148 kilómetros (92 millas) causará estragos a la exuberante vegetación montañosa y expondrá a las personas que vivan cerca al peligro de explosiones mortales.

La propuesta del gasoducto, a la que Fortuño describe como "Vía Verde", también ha suscitado acusaciones de corrupción.

El contrato más reciente fue concedido a una firma de ingeniería que carece de experiencia en la construcción de gasoductos y que es propiedad de un amigo de la infancia del gobernador. Fortuño rechaza que en el asunto exista conflicto de intereses.

Puerto Rico ha tenido dificultades desde hace tiempo para superar sus altos costos en la energía y el encarecimiento de los precios internacionales del petróleo ha castigado con especial severidad al territorio.

Puerto Rico depende del petróleo para la generación de casi 70% de su electricidad. La electricidad en la isla cuesta unos 21 centavos de dólar por kilowatt/hora, en comparación con el promedio de 10 centavos por kilowatt/hora en el territorio continental de Estados Unidos, según la Administración de Información sobre Energía del país.

El anterior gobernador, Aníbal Acevedo Vila, propuso la construcción de una tubería para el transporte de gas natural de 68 kilómetros (42 millas) a lo largo de la costa sur de Puerto Rico, pero el proyecto de 54 millones de dólares fue desechado a mediados de 2009 debido a que afrontó una oposición severa.

Fortuño, en los primeros meses de su gestión, contribuyó a la cancelación de la iniciativa.

En esta ocasión, Fortuño impulsa la construcción de un gasoducto de mayor tamaño, a pesar de que afronta una resistencia similar de activistas.

Incluso antes de que Fortuño anunciara en agosto el proyecto, su gobierno había concedido contratos por 27 millones de dólares — sin licitación pública — para estudios preliminares, según documentos presentados ante la Oficina de la Contraloría de Puerto Rico.

El mayor de los contratos, por 9,6 millones de dólares, lo obtuvo Ray Engineers PSC, propiedad de Pedro Ray Chacon, amigo de la infancia del gobernador. Fortuño había hecho un viaje para esquiar con Chacón antes de que se convirtiera en gobernador, dijo el portavoz de la firma, José Cruz.