El ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, quien tuvo un buen desempeño en las primarias presidenciales del Partido Republicano en el 2008, anunció el sábado que no emprenderá una segunda campaña, pese a figurar entre los aspirantes con mayores índices de apoyo.

"Todos los factores me dicen 'hazlo', pero mi corazón me dice que no", dijo Huckabee — quien ganó las cruciales asambleas de Iowa en el 2008 — en declaraciones durante su programa en el Fox News Channel.

Finalmente, John McCain fue quien obtuvo la candidatura presidencial en el 2008.

La decisión de Huckabee ha reducido las opciones en un Partido Republicano que busca a un candidato capaz de desafiar al presidente Barack Obama, cuyos índices de aprobación han aumentado desde la muerte de Osama bin Laden.

Esos índices alcanzaron 60%, su mayor punto en dos años. Más de la mitad de los estadounidenses dice ahora que Obama merece la reelección, de acuerdo con una encuesta de The Associated Press y GfK, divulgada el miércoles. Se esperaba ya que Obama fuera muy eficaz en la recaudación de fondos para buscar la reelección. Algunos estiman que la campaña de Obama podría obtener hasta 1.000 millones de dólares.

Huckabee, conocido como conservador en temas sociales, figura en buenos lugares en las encuestas de popularidad nacional. De haber buscado la candidatura, habría sido uno de los principales aspirantes, pues habría obtenido el apoyo instantáneo de muchos cristianos evangélicos, quienes suelen decidir las primeras contiendas republicanas en pos de la candidatura.

Con su anuncio, Huckabee se convirtió en el segundo potencial contendiente republicano que se niega a participar. El gobernador de Misisipí, Haley Barbour, ex cabildero y presidente del partido, se avizoraba también como un candidato formidable, pero anunció el mes pasado que no buscaría la nominación.

Las encuestas indican que incluso los militantes republicanos tienen poco entusiasmo sobre los posibles candidatos del partido, a medida que se acercan las campañas. Los candidatos republicanos se han demorado en anunciar sus intenciones de enfrentar a Obama, y el grupo de aspirantes parece más dividido de lo habitual.

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El peridodista de la AP, Andrew DeMillo, contribuyó con este despacho.