El ministro de Finanzas sueco, Anders Borg, apoyó hoy la decisión de la vecina Dinamarca de restablecer controles fronterizos para combatir el crimen organizado, que varios países de la UE han criticado por violar el Tratado de Schengen.

"Claro que es bueno que Dinamarca quiera adoptar medidas para asegurar que no tenemos tráfico de drogas, actividad criminal, tráfico de personas u otras cosas entre Suecia y Dinamarca. Nosotros ya tenemos un control fronterizo similar", declaró hoy Borg a la agencia sueca TT.

Borg, uno de los pesos pesados del Gobierno sueco, defendió el "derecho" de Dinamarca a "combatir la criminalidad", al igual que hace Suecia, y rechazó que los controles puedan dificultar la circulación en el puente del Oeresund, que une la ciudad sueca de Malmoe con Copenhague.

"Cuando he cruzado el puente del Oeresund he advertido que el control fronterizo sueco funciona relativamente bien, sin graves alteraciones para los pasajeros", dijo Borg.

El ministro sueco admitió no obstante que es necesario que la Comisión Europea (CE) analice los planes daneses para estar seguros de que no están en contradicción con los principios de libre movilidad fijados por Schengen.

Las críticas del lado sueco hacia Dinamarca han llegado de algunas autoridades locales y regionales del sur de Suecia, la zona que se puede ver más afectada por los controles fronterizos.

"No parece muy bien pensado. Dinamarca no puede hacer política interior que viole leyes y reglas vigentes", dijo el alcalde de Malmoe, Ilmar Reepalu, preocupado por las consecuencias para los suecos que viajan cada día por trabajo a Copenhague.

La presidenta de la Región de Escania, Pia Kinhult, anunció que enviaría un escrito al Ministerio de Exteriores sueco para preguntar si los planes daneses respetan las normas existentes.

La Comisión Europea ha pedido a Dinamarca una garantía por escrito de que no restablecerá los controles a las personas dentro de su decisión de volver a poner en marcha controles fronterizos.

El Gobierno danés ha asegurado que no tiene intención de establecer controles personales o de pasaportes, lo que supondría violar la normativa de Schengen, sino controles de fronteras para luchar contra la criminalidad.