El gubernamental Partido Liberal (FDP) renueva hoy su cúpula en un congreso ordinario para tratar de superar su crisis, que desde hace meses le tiene sumido en un profundo bajón de popularidad que amenaza incluso su supervivencia parlamentaria.

Los 600 delegados de la tradicional formación bisagra en Alemania elegirán hoy en Rostock (norte) a Philipp Rösler, titular alemán de Economía, como su nuevo presidente y sucesor en el cargo de Guido Westerwelle, ministro alemán de Exteriores.

Westerwelle anunció su renuncia a la reelección al frente de su partido después de diez años en el cargo tras los recientes descalabros electorales del FDP en los últimos comicios regionales.

Las bases del Partido Liberal consideran a Westerwelle responsable de la dramática pérdida de popularidad de su formación, que hace año y medio alcanzó más de un 14 % de votos en las legislativas y actualmente, según los sondeos, no lograría superar la barrera del 5 % para obtener representación parlamentaria.

Se espera que los delegados liberales debatan incluso la continuidad de Westerwelle como jefe de la diplomacia alemana, ya que muchos consideran que debería desaparecer totalmente de la escena política.

El congreso ordinario de los liberales abordará también las posiciones que debe defender la formación en materias de actualidad como el abandono de la energía nuclear, el rescate del euro y la política educativa.

El sondeo semanal del instituto demoscópico Forsa de este miércoles y el "Deutschlandtrend" de la primera cadena de la televisión pública ARD divulgado hoy conceden a los liberales un 4 y un raspado 5 % de votos, respectivamente, en unos eventuales comicios adelantados.

Según el análisis de ARD, el 61 % de los alemanes considera que los liberales ya no son capaces de hacer una política fiable y un 86 % cree que la formación se preocupa más de sí misma que de los problemas de Alemania. EFE