Dustin Hoffman, el mentor de artes marciales en "Kung Fu Panda", encontró la paz interior y cree que esta cualidad le llega a la mayoría de la gente cuando envejece.

Tras retomar su papel como la voz de Master Shifu para la nueva entrega de la película animada "Kung Fu Panda 2", Hoffman dijo en el Festival Internacional de Cine de Cannes que la paz interior puede ser tan sencilla como recobrar el asombro de los niños ante la vida.

"El clisé es cierto, uno llega a una edad en la que vuelve a disfrutar el olor de las rosas", dijo el actor de 73 años, en una entrevista en Cannes, donde el estudio DreamWorks Animation proyectó la película antes de su estreno en cines, programado para el 26 de mayo. "Si tienen hijos, y ahora yo que tengo nietos, pueden verlos investigando qué es una hoja, qué es una flor, a los 2 años de edad, simplemente con tomarlos y observarlos", agregó Hoffman.

"Las cosas siguen un ciclo completo. No nos llama la atención si vemos a unos niños haciendo esas cosas, pero nos detenemos si vemos a adultos haciendo eso", dijo Hoffman. "Me parece que la paz interior tiene que ver con esa conciencia sobre el milagro".

La multitud en Cannes luchaba por ver a estrellas como Hoffman, que llegó con los coprotagonistas Jack Black, que le da la voz al panda Po, y Angelina Jolie, que hace la voz de Tigress, la aliada de Po.

En "Kung Fu Panda 2" Hoffman, en su papel de Shifu, le enseña sus nuevas habilidades a Po, mismas que ha conseguido tras décadas de buscar la paz interior.

Hoffman, que ganó dos premios Oscar por "Kramer vs. Kramer" de 1979 y "Rain Man" de 1988, dijo que lo más cerca que ha estado de llegar a ese nivel de tranquilidad ha sido a través de su trabajo.

"No sé cómo se llama. Paz exterior, paz interior o paz al lado", dijo Hoffman. "Los momentos en los que creo que la he encontrado (...) Es cuando he estado cerca de los límites y de pronto hago una toma y es una sensación. Piensas, ¡de eso se trata!".

Hoffman define como paz interior "llenar el vacío del miedo para no sentirte temeroso" o absorto por la eventual muerte. Agregó que puede llegar en el trabajo, en casa, con otras personas o estando solo y da un momento de gracia ante la realidad.

"A veces ahí está esa cápsula de tiempo para nosotros en la que nunca vamos a morir. En realidad no existe esa cosa. Somos sólo un elemento atemporal en ese momento", dijo.