Aunque dominan idiomas, culturas y el arte de la discreción, la cancillería británica dijo el viernes que sus diplomáticos también deben adquirir una nueva habilidad: la especulación con vinos.

El departamento, que supervisa los agasajos a los invitados oficiales, dijo que no utilizará fondos públicos para enriquecer su bodega durante el programa de austeridad presupuestal, sino que tratará de vender algunas de sus mejores botellas para conseguir fondos con qué comprar vinos más baratos.

Empleada para suministrar bebidas en las recepciones y actos oficiales, la bodega del gobierno mantiene unas 40.000 botellas de vinos finos, incluso el Chateau Petrus 1978 de 2.500 libras (4.000 dólares) la botella, y el Chateau Latour 1955, de 1.000 libras (1.625 dólares).

El ministro de asuntos exteriores Henry Bellingham dijo que había considerado la venta de toda la existencia de su centenaria cava bajo los planes del gobierno de ahorrar 81.000 millones de libras (128.000 millones de dólares) hasta el 2015, pero que en cambio llegó a la conclusión de que vender algunas botellas de vinos exclusivos podría financiar todo el sistema.

"Todas las evidencias demuestran que ahorraremos dinero al contribuyente manteniendo la bodega y reformándola para que las compras de vinos se financien mediante ventas", explicó Bellingham.

Una lista revelada el año pasado tras una serie de solicitudes en amparo de la libertad de información indica que Gran Bretaña mantiene vinos populares de muchas partes del mundo, incluso Francia, Italia, España y el Valle de Napa en California.

Agregó que las autoridades buscarán recaudar unas 50.000 libras (81.000 dólares) anuales vendiendo los vinos más caros para invertir en la compra de vinos menos caros para servir en banquetes, como también botellas cuyo valor pueda aumentar a lo largo de las próximas décadas.

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David Stringer está en Twitter en http://twitter.com/david(guiónbajo)stringer