La capital de Grecia padeció el jueves un segundo día de violencia entre la policía antidisturbios y los manifestantes que, enardecidos por las lesiones graves de un activista, intensificaron la protesta contra el nuevo plan gubernamental de austeridad.

Decenas de jóvenes embozados arrancaron con mazos trozos de fachadas de inmuebles y partes del pavimento y se los arrojaron a la policía junto con bombas incendiarias. Los agentes respondieron con gas lacrimógeno y granadas de estruendo.

Entonces se desató una refriega con persecuciones por las calles del centro de Atenas, donde los manifestantes incendiaron tachos de basura y uno de ellos quemó una bandera griega.

Los enfrentamientos estallaron durante una manifestación de unas 5.000 personas de grupos y sindicatos de izquierda, que condenaron también lo que llamaron brutalidad policiaca por las heridas que sufrió un hombre de 31 años en las protestas del miércoles. El lesionado fue sometido a una cirugía del cerebro en un hospital de Atenas y reportado en estado grave.

Las autoridades griegas han sido acusadas en varias ocasiones por utilizar duras acciones contra manifestantes e inmigrantes. En el 2008, la policía dio muerte a tiros a un adolescente y el hecho provocó dos semanas de disturbios que a su vez dejaron centenares de negocios dañados.

En esta ocasión, el gobierno ha expresado pesar por las lesiones del manifestante y prometió una investigación completa.

El vocero de la policía, Athanassios Kokalakis, admitió que algunos agentes "despliegan una respuesta exagerada, y serán identificados y responsabilizados".

Grecia, con más de un año sumida en una severa crisis financiera, fue rescatada de la bancarrota en mayo pasado con un paquete internacional valuado en 110.000 millones de euros. A cambio, el gobierno impuso rigurosas medidas de austeridad, que incluyen una reducción en los salarios del sector público, congelamiento de las pensiones y aumento de impuestos.