Los presidentes de Rusia, Dmitri Medvédev, y Pakistán, Asif Alí Zardari, celebran hoy conversaciones en las que abordarán la cooperación antiterrorista, la coordinación de esfuerzos para preservar la paz y la estabilidad regional, así como una serie de proyectos bilaterales.

Al término de las negociaciones está prevista la firma de una declaración conjunta de los jefes de Estado, además de otros documentos, como un acuerdo de aviación civil y memorandos de entendimiento en los ámbitos de la energía y la agricultura, según adelantó la oficina de prensa del Kremlin.

Rusia y Pakistán están interesados en recuperar el volumen de su intercambios comerciales, que con la crisis económica global se vieron reducidos casi a la mitad: de 615,5 millones de dólares en 2008 a 362,7 millones de dólares en 2010.

Entre los proyectos que estudian ambos países se encuentran la participación de la estatal Ferrocarriles de Rusia en el tendido de líneas férreas en Pakistán y la incorporación del consorcio ruso Gazprom al TAPI, gasoducto que prevé unir Turkmenistán, Afganistán, Pakistán y la India.

La de hoy es la quinta reunión que celebran los dos mandatarios en menos de dos años, aunque las cuatro anteriores tuvieron lugar en el marco de encuentros multilaterales.

El líder pakistaní, que llegó ayer a Moscú acompañado por una delegación de ministros, entre ellos el titular de Defensa, dirigentes de corporaciones estatales y empresarios, se entrevistará también con el primer ministro ruso, Vladímir Putin.

El programa de la visita de Zardari a Rusia incluye su participación en un foro empresarial que se celebrará mañana en San Petersburgo, la antigua capital imperial rusa.

Éste es la primer viaje al exterior de Zardari desde la muerte el pasado 2 de mayo en Pakistán del líder de la red terrorista Al Qaeda, Bin Laden, a manos de un comando especial de Estados Unidos.

Desde entonces, Pakistán ha estado en el ojo del huracán por su supuesta falta de cooperación con Occidente en la lucha contra Bin Laden y el terrorismo islamista.

Hasta hoy ni el presidente ruso ni su primer ministro se han pronunciado públicamente sobre la eliminación del líder de Al Qaeda.