A Diane Kruger le encanta actuar en películas europeas de bajo presupuesto, en parte porque la experiencia es más auténtica que en Hollywood, siempre y cuando no le pidan dormir en una carpa.

La estrella de "Inglourious Basterds" y "National Treasure" durmió un mes y medio en una yurta, un tipo de carpa de fieltro tradicional de Asia, mientras se rodaba su más reciente película "Special Forces", acerca de una periodista francesa secuestrada por el Talibán.

Kruger dijo que para prepararse entrevistó a varias reporteras que habían sobrevivido secuestros en diversas partes del mundo.

"Fue una revelación", le dijo a The Associated Press en una entrevista en una terraza del Hotel Martinez, en Cannes. "Me hizo apreciar el periodismo mucho más. Me di cuenta de lo hastiada que me había vuelto. Cuántas veces he estado en casa cocinando y llegan las noticias en televisión y digo: 'Dios mío, apaga eso. No quiero saber lo que está pasando'. Nunca pensé realmente en los trabajos que pasan los periodistas para darnos esas noticias".

Bajo la guía del director Stephane Rybojad, que también ha realizado documentales, la filmación en Tayikistán trató de reflejar las vicisitudes del periodismo de guerra lo más fielmente posible.

"Fue una experiencia interesante, dice Kruger — muy diferente a los lujos exagerados de las superproducciones de Hollywood".

Aún así, al preguntarle si estaba lista para un trato tan rudo de nuevo, la alemana Kruger no lo pensó mucho.

"Honestamente, creo que he tenido suficiente de las yurtas", dijo riéndose.

Kruger, quien es modelo para la línea de cosméticos L'Oreal, se preparaba el jueves para una fuerte dosis del glamour de la Riviera Francesa, donde caminaría por la alfombra roja en Cannes antes una proyección especial de escenas escogidas de "Special Forces".

La actriz dijo que Cannes tiene un lugar especial en su corazón porque "mi primera alfombra roja fue aquí".