Decenas de miles de estudiantes universitarios protagonizaron el jueves un paro nacional en demanda de un acceso más igualitario al sistema educacional — que recibió el apoyo de rectores — y que concluyó cuando pequeños grupos se enfrentaron con policías antimotines.

En Santiago, la movilización convocada por la federación de estudiantes universitarios, reunió a unas 20.000 personas según la televisión estatal, que marcharon tranquilamente más de 15 cuadras, hasta un parque público en el que tenían autorización para congregarse.

Sin embargo, hacia el final de la marcha se sumaron alumnos secundarios, identificables por sus uniformes y edades, y algunos centenares lanzaron piedras y botellas a los policías, que los dispersaron con chorros de agua primero y gases lacrimógenos después.

Los gases enrarecieron aun más el aire de la capital, cuyos índices de contaminación estaba regular.

El jefe policial Mario Rozas dijo que hay detenidos, pero no especificó cuántos.

Las movilizaciones se repitieron en ciudades del norte y del sur, incluido el vecino puerto de Valparaíso, donde se marcharon más de 6.000 jóvenes, y 5.000 más en Concepción.

Camila Vallejos, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, acusó falta de voluntad política del gobierno del presidente Sebastián Piñera para fortalecer el sistema público universitario.

Afirmó que el gobierno quiere "entregarle recursos a las instituciones privadas...que tienen recursos y grandes niveles de utilidad".

Los estudiantes demandan un aumento en el gasto social, "esencial para tener un sistema más justo y de calidad"; acceso igualitario a la educación superior para los alumnos más pobres, y democratización del sistema educacional universitario.

En Chile hay más de un centenar de universidades privadas, que empezaron a surgir durante la dictadura del general Augusto Pinochet, y cuyo puntaje de acceso — en varias — es inferior al exigido en los planteles tradicionales, que son 25. En conjunto atienden a 1,1 millones de alumnos.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OECD, Chile está entre los seis países con educación superior más cara del mundo, pero invierte menos de la mitad que Australia y Japón.

El ministro de Educación, Joaquín Lavín, dijo estar dispuesto a dialogar, y afirmó que los estudiantes "más desprotegidos del sistema no están ahora marchando", en alusión a los alumnos de instituciones que forman técnicos.

La movilización fue apoyada por Juan Manuel Zolezzi, rector de la Universidad de Santiago, que calificó de "legítimas" las demandas.

"No podemos permitir que el sistema universitario discrimine a los estudiantes por su situación socioeconómica, tampoco es aceptable que entren en el sistema y luego se vean obligados a desertar por falta de recursos", agregó en un comunicado.

Desde España adhirió el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, seg+un un comunicado institucional.

El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, dijo que en los grupos más desposeídos la deserción estudiantil alcanza el 65%.

El líder estudiantil de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros, señaló que "el Estado debe asegurar que todos los estudiantes tengan la posibilidad real de estudiar.