Poblaciones de barriadas pobres en Brasil son víctimas de la violencia desatada por el crimen organizado y las fuerzas de seguridad que las combaten, advirtió la organización Amnistía Internacional, AI, en su informe anual.

El documento alerta también que la tortura persiste como una práctica sistemática en centros de detención, prisiones continúan sobrecargadas y escuadrones de la muerte contratados por grandes productores agrícolas amenazan a indígenas y campesinos sin tierra.

"La violencia criminal y policial continúa siendo un problema serio en las ciudades más grandes de Brasil", advirtió el documento, según el cual las situaciones más graves se registran en las barriadas pobres conocidas como "favelas".

Datos oficiales indican que la policía brasileña mató a 855 personas en 2010 en situaciones descritas como "actos de resistencia, de acuerdo con AI.

En noviembre, una ola de violencia criminal en Rio de Janeiro que incluyó la quema de 150 vehículos y ataques a puestos policiales, llevó a la ocupación de un conjunto de favelas controladas por el narcotráfico. En una semana de la operación más de 50 personas fueron asesinadas.

Entre tanto, el informe alertó sobre la presencia de escuadrones de la muerte, muchas veces formados por policías fuera de servicio contratados por empresarios locales para amenazar, torturar y matar a posibles delincuentes.

Según AI, hay sospechas de que una ola de asesinatos cometidos el año pasado en la ciudad de Sao Paulo, la más grande y poblada de Brasil, están relacionados con escuadrones de la muerte, mientras otros grupos similares operaron en los estados nororientales de Ceará y Alagoas.

El informe advirtió también que la tortura es ampliamente practicada en centros de detención y cuarteles policiales, al tiempo que las prisiones están "severamente sobrepobladas" con sus internos en "condiciones crueles, degradantes o inhumanas".

En muchas de las cárceles brasileñas, las autoridades llegaron a perder el control, lo que condujo a numerosos amotinamientos y homicidios entre presos.

Amnistía también alertó sobre la situación de pueblos indígenas que luchan por la ocupación de sus tierras frente a la invasión de productores agrícolas.

Especialmente preocupante es la situación de la comunidad guaraní-kaiowa, en el estado occidental de Mato Grosso do Sul, cuyos pobladores sufren hostigamiento y asesinatos a manos de pistoleros contratados por productores rurales, pese al esfuerzo gubernamental por demarcar las tierras indígenas.

Una situación similar viven campesinos sin tierra y descendientes de esclavos conocidos como "quilombos", que son víctimas de la violencia en la lucha por la tierra.

El documento también destacó la persistencia de prácticas laborales análogas a la esclavitud, muchas veces asociado a la producción ganadera y de caña de azúcar, pese al empeño del gobierno por erradicar esta situación.