La fidelidad de Cannes a sus vacas sagradas no quitará oportunidades a los realizadores emergentes, pues según Robert de Niro, presidente del jurado oficial en esta 64 edición, este año "se premiarán películas, no autores", a pesar de que Almodóvar, Malick y Von Trier partan como favoritos.

El Festival de Cine de Cannes se ha asegurado en 2011 que las alfombras rojas brillarán todos los días sin excepción, ya que algunas de las estrellas más brillantes están en el jurado.

Además del ganador de dos Óscar y protagonista de dos filmes galardonados con la Palma de Oro ("Taxi Driver" y "La misión"), jueces célebres como Uma Thurman y Jude Law garantizan que el glamour estará a diario, y así se vio en la rueda de prensa de presentación del jurado.

Con tanto renombre en el tribunal (al que habría que sumar al realizador francés Olivier Assayas, al hongkonés Johnnie To y a la actriz argentina Marina Gusman) es fácil que sus miembros no se dejen impresionar por carreras fieles a Cannes pero ajenas al máximo premio, como la de Almódovar, Terrence Malick o Nuri Bilge Ceylan, o de ganadores anteriores, como Lars von Trier y Nanni Moretti.

"No sé qué busco ni lo que espero de la competición. Nos sentaremos, veremos las películas y entonces lo averiguaremos", ha dicho De Niro, parco en palabras como es ya tradición.

Completan el tribunal "palmero" la crítica y escritora noruega Linn Ullmann (hija de Ingmar Bergman y Liv Ullmann), el cineasta chadiano Mahamat Saleh Haroun y la productora china Nansun Shi.

Cannes, según De Niro, es "un gran festival, especial y único", pero dada su trascendencia y ambición de gravedad, no tardó en formularse la eterna pregunta: ¿habrá vocación política en el fallo del jurado?

Sean Penn avisó que se centraría en el mensaje, Isabelle Huppert prefirió valorar el valor artístico, pero el intérprete de "Toro Salvaje" ha insistido: "primero habrá que ver las películas y luego ver dónde nos llevan".

Pero ahí es donde se dividieron los cauces la unanimidad, porque como bien ha dicho Assayas, aunque aplicado a las películas, "cada una lleva a un sitio distinto".

Así, Ullmann, la única escritora del octeto (y quien recordó a su padre como ese hombre que, pese a vivir en Noruega, nunca le llevó a esquiar), ha contestado que "muchos tipos de arte son políticos sin serlo, porque una historia individual puede crear empatía y solidaridad en el espectador".

Pero Mahamat Saleh Haroun neutralizó esta opinión al reconocer que, desde que participó en Cannes, "la película y el premio han revolucionado el Chad: ha impulsado la creación de salas y escuelas de cine, así como la financiación de películas. Es importante que las autoridades tomen conciencia de lo importante que es el cine en un país".

Más etérea, poniéndose y quitándose las gafas de sol y vestida de blanco inmaculado, Uma Thurman -quien se reveló al mundo como Mia Wallace en la también Palma de Oro "Pulp Fiction"- ha expresado que ella ha llegado "en busca de inspiración". "Estas experiencias ayudan a reafirmarnos en por que damos lo mejor de nosotros mismos a esta profesión", ha añadido.

Así las cosas, todo parece probable: desde que Pedro Almodóvar convenza con su rocambolesca trama en "La piel que habito" hasta que el cine parsimonioso y contemplativo de Nuri Bilge Ceylan y su "Once Upon a Time in Anatolia" apasione al jurado.

O desde que den la sorpresa los debutantes -Julia Leigh con "Sleeping Beauty" y Markus Schleinzer con "Michael"- a que la poesía muda de Michel Hazanavicius en "The Artist" deje también sin palabras al jurado. Todos parten oficialmente, como debe ser, en igualdad de condiciones.

Robert de Niro avisó que para él esto eran como "unas vacaciones". "Ver veinte películas en dos semanas no es algo que pueda hacer normalmente", ha dicho. Y Ullmann, la que parecía más apasionada con la misión, ha concluido: "Lo que sí sé es que en dos semanas seré más sabia".

Mateo Sancho Cardiel