Fue un amanecer sangriento para los residentes en este pueblo de la frontera de México con Estados Unidos.

La policía encontró dos cabezas humanas sobre una pared de cemento en la plaza de Guadalupe Distrito Bravos, un pueblo a las afueras de Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza adyacente a El Paso, Texas. Al tiempo, que en otras dos viviendas se hallaron dos cuerpos acéfalos, uno apuñalado por la espalda. Otro hombre y una mujer en una casa cercana fueron degollados con un cuchillo de cocina.

La policía estatal de Chihuahua cree que todos los incidentes están relacionados.

La primera víctima parece ser Cruz Alfonso Salazar, de 32 años de edad. Su esposa le dijo a la policía que unos hombres lo mataron a balazos en la mañana del martes, luego le cortaron la cabeza y le clavaron un puñal en la espalda.

Luego de hablar con la esposa de Salazar, la policía encontró la cabeza del hombre junto con otra encima de una pared en la plaza. Los agentes encontraron el otro cuerpo decapitado, de Daniel Marrentes Hernández, de 25 años, en una casa justo frente a la plaza.

En la cuarta escena criminal, la policía encontró dentro de una casa cercana a un hombre y una mujer degollados. El hombre fue identificado como Jesús Rivas Ramos, de 35 años de edad.

En la última escena, la policía encontró un fusil y dos cuchillos de cocina ensangrentados.

Arturo Sandoval, vocero de la Procuraduría de Justicia de Chihuahua, dijo que los agentes piensan que las cuatro muertes estaban relacionados debido a la proximidad de donde se encontraron los cuerpos y la forma en que fueron asesinados. No han mencionado motivos o si las muertes están relacionadas con el narcotráfico.

El pueblo está situado en un área considerada como un lucrativo corredor de narcotráfico por el que los carteles de Sinaloa y de Juárez se pelean. Está altamente protegido por soldados y policía federal que ha instalado puntos de revisión aleatorios en las carreteras que conectan los pueblos agrícolas como este con Ciudad Juárez, el epicentro de la violencia del narcotráfico.

Los cuerpos de tres parientes de un activista fueron encontrados en un desierto afuera de Guadalupe Distrito Bravos en febrero. El caso de Josefina Reyes, que fue asesinada en 2010, y su familia, ganó notoriedad debido a que fueron atacados durante el curso de un año y otros parientes se fueron del pueblo recientemente para vivir en alguna ciudad, no revelada, del país.

Guadalupe Distrito Bravos no tiene departamento de policía luego de que el único oficial, Erika Gándara fuera secuestrada en diciembre de 2010.

El sistema de transporte público canceló las rutas entre Ciudad Juárez y el pueblo, cuando los choferes de los autobuses dijeron que habían sido atacados por gente armada.

Y aunque los residentes dijeron el martes que ha estado tranquilo en las pasadas dos semanas, al menos una docena de hogares y negocios parecen cerrados.

"La gente solamente sale a hacer sus actividades. Ya no se sale a divertir, ya no se sale a pasear, ya no se sale a las cantinas", dijo un campesino que no quiso revelar su nombre por temor.