Dos hombres en una motocicleta mataron a tiros el martes en la noche al periodista Francisco Medina cuando ingresaba a su residencia en una ciudad al norte de Honduras.

"Los individuos lo aguardaron fuera de su casa y, cuando él llegó, le dispararon a quemarropa y lo dejaron tendido en la calle", dijo el miércoles en rueda de prensa Santos Gálvez, vicepresidente del Colegio de Periodistas.

"Medina había sido amenazado de muerte, lo que denunció previamente a las autoridades. También denunció actividades ilegales de la alcaldía y los ganaderos de su localidad", añadió.

Medina, de 35 años, fue asesinado la noche del martes en Morazán, a unos 120 kilómetros al norte de Tegucigalpa, en la provincia de Yoro. Era director del programa de noticias Megavisión del canal 9 de televisión de Morazán.

Es el doceavo comunicador que muere en 18 meses en el país.

"Cómo la policía no resuelve las muertes de tantos periodistas registrados en Honduras envía un mensaje claro a los delincuentes de que aquí se puede matar a cualquier comunicador sin que pase nada", afirmó Gálvez. "Pero no quitaremos el dedo sobre el tema porque cada día es mayor el peligro de muerte que pende en los periodistas hondureños".

Tras recibir el impacto de cuatro balas, los familiares trasladaron a Medina a un hospital de la ciudad, donde falleció.

"El periodista recibió amenazas de muerte previas al ataque, las que confió a familiares y conocidos. Era un crítico permanente de las actuaciones de la policía Nacional, de grupos privados de seguridad que custodian bienes de ganaderos pudientes de la zona, donde además operan bandas de narcotraficantes", dijo el organismo pro derechos humanos Comité de Familiares de Desaparecidos.

El hermano de la víctima Carlos Medina denunció a periodistas que "sin ofrecer explicaciones, algunos policías de Morazán rehusaron acompañar a Francisco en la ambulancia que lo trasladó al hospital, lo que pedimos... por cuestiones de seguridad".

Voceros policiales no se refirieron al asunto y dijeron a la AP que investigan el caso, aunque todavía no habían detenidos ni sospechosos identificados.

Entre el 2010 y este año han muerto en similares circunstancias diez periodistas y un locutor en Honduras. La policía sólo ha logrado aclarar la muerte de dos de ellos.

El elevado número de crímenes contra periodistas ha desatado condenas de organismos de derechos humanos locales e internacionales, así como de organizaciones que defienden la libertad de expresión en Latinoamérica.

El gobierno del presidente Porfirio Lobo ha declarado públicamente que los crímenes no se deben a una política estatal y ha insinuado que han sido víctimas de la violencia que golpea al país.