El 60% del crecimiento de la economía española entre los años 2000 y 2010 se puede atribuir a la inmigración, con una contribución positiva del 1,2% al Producto Interno Bruto, reveló el miércoles un estudio de la Fundación IDEAS, el instituto de investigaciones del gobernante Partido Socialista.

Sin la mano de obra inmigrante llegada a España, la economía no se hubiera expandido como lo hizo durante la primera década del siglo XXI, agregó el informe, titulado "La contribución de la inmigración a la economía española. Evidencias y perspectivas de futuro".

"La oferta laboral nativa era insuficiente para cubrir la extraordinaria demanda de empleo generada en dicho periodo", dijo en rueda de prensa Jesús Caldera, ex ministro socialista y actual responsable de IDEAS.

Caldera subrayó que la aportación inmigrante permitió elevar un 32% la renta per cápita, hasta los 23.000 euros (32.995 dólares) al año. Además, recordó su contribución para mantener las cuentas de la Seguridad Social.

En España residen actualmente unos 5 millones de extranjeros, el 12% de la población. La mayoría llegaron a España en la última década, coincidiendo con la expansión económica española.

Sin embargo, el arranque de la crisis económica en 2008 coincidió con el colapso del sector inmobiliario ibérico, provocando un largo periodo de recesión que castigó con severidad al mercado laboral.

Si la tasa de desempleo en España es actualmente del 21,3%, entre los inmigrantes supera el 30%.

A pesar de la situación de crisis y de que algunos inmigrantes han decidido regresar a sus país de origen, el estudio predice que la recuperación económica y el progresivo envejecimiento de la población harán factible la llegada de más extranjeros.

"Ante las perspectivas demográficas de España a medio y largo plazo, y dado que necesitamos obligatoriamente cambiar el modelo productivo hacia uno más sostenible, auguro que necesitaremos nuevas hornadas de población adicional para apoyar la economía sostenible", argumentó Caldera.