Varios de los golfistas más importantes de Europa asistieron el miércoles al funeral de Severiano Ballesteros, que realizó en la localidad santanderina de Pedreña.

Este pueblo de pescadores, con sus 1.500 habitantes, dio la bienvenida a los capitanes de la Copa Ryder Nick Faldo, Colin Montgomerie, Sam Torrance y el también español José María Olazábal, congregados en la iglesia de San Pedro, en Pedreña.

Ballesteros falleció el sábado a los 54 años a causa del cáncer cerebral.

El legendario golfista es considerado el jugador que revivió al golf europeo gracias a sus cinco victorias en torneos de Grand Slam, además de poseer una marca de 50 triunfos en la Gira Europea de la PGA y triunfos en la Copa Ryder, como jugador y como capitán.

"Era tan joven y un gran hombre. Un gran campeón — lo mejor que tuvo Europa", dijo Torrance.

El hijo mayor de Ballesteros, Javier, portó la urna con las cenizas de su padre, encabezando un cortejo y al compás de una solitaria gaita gallega en un día nublado.

Unas 1.000 personas se congregaron frente a la iglesia y aplaudieron al paso de las cenizas de Ballesteros. Fuera, muchas personas siguieron el servicio religioso en tres grandes pantallas de televisión.

"A base de trabajar duro pasó de nada a ser todo, cumpliendo su sueño de ser el mejor y ganarse el corazón de la gente", dijo su sobrino Iván Ballesteros, acompañado por los hijos del golfista, Javier y Miguel, en el altar. "Hasta el fin decidió cuándo o dónde terminaba. Descansa en paz, amigo mío. Descansa, Seve".

"No es un adiós — sabemos que siempre estará aquí, a nuestro lado", dijo Miguel Ballesteros.

El hermano de Ballesteros, Vicente, recogió la urna — colocada sobre dos palos de golf al pie del altar — y la llevó hasta la casa familiar, donde tuvo lugar una ceremonia privada antes que las cenizas fueran enterradas bajo un magnolio frente al cercano Real Club de Golf de Pedreña, donde comenzó su carrera.

"Todos queríamos estar aquí para respaldar a Seve y desearle lo mejor. Lo queremos, era fenomenal", dijo Faldo. "Es un momento triste, perdimos a alguien muy especial".

"El golf europeo tiene con Seve una gran deuda. Era la mejor vanguardia que en la vida soñamos tener".

Según Woosnam, Ballesteros hizo por el golf europeo lo que Arnold Palmer y Jack Nicklaus hicieron por el circuito estadounidense.

Su victoria en el Abierto Británico en Royal Lytham y St. Anne's en 1979 fue la segunda de un golfista europeo desde 1951, y el as español ganó luego el Abierto en 1984 y 1988 y el Masters de 1980 y 1983.

"Puso a Europa en el mapa y viajó por todo el mundo", dijo Woosnam, campeón igualmente del Masters. "La Copa Ryder es uno de los mayores acontecimientos del mundo y eso es gracias a Seve".

"Sus raíces estuvieron en Pedreña, nunca lo olvidó", dijo Asunción Sota, prima de Ballesteros. "Seve quizá haya muerto, pero su alma vivirá aquí para siempre".