Encarando un escándalo cada vez mayor, la FIFA solicitó el miércoles evidencia para sustentar las acusaciones inglesas de que seis miembros de su comité ejecutivo solicitaron sobornos durante la campaña para elegir las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, prometió resolver la crisis antes del 1 de junio, cuando buscará la reelección al cargo.

"Tenemos que hacerlo de inmediato. Tenemos exactamente tres semanas para hacerlo", dijo Blatter en una entrevista con la cadena de televisión Al-Jazeera.

Blatter aspira a un cuarto y último período de cuatro años como líder del fútbol mundial. Su oponente en la elección es el qatarí Mohamed bin Hammam, una figura crucial en la candidatura de su país para obtener la sede del Mundial de 2022.

Después de las acusaciones vertidas el martes durante una audiencia del parlamento británico, el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, le escribió a la Asociación de Fútbol inglesa pidiendo un informe completo además de "toda la evidencia documental" que tenga David Triesman, el ex líder de la candidatura inglesa para 2018.

Triesman le dijo a los legisladores británicos que cuatro dirigentes de la FIFA — el paraguayo Nicolás Leoz, el brasileño Ricardo Teixeira, Jack Warner y Worawi Makudi — solicitaron sobornos en la campaña para 2018.

Además, el diario Sunday Times le dijo a los legisladores que Qatar pagó 1,5 millones de dólares a otros dos dirigentes africanos de la FIFA, Issay Hayatou y Jacques Anouma, en la puja por el torneo de 2022. Qatar venció a Estados Unidos en la última ronda de votación.

La FIFA indicó que le solicitó al diario más evidencia de la información que recibió de un denunciante dentro de la candidatura de Qatar.

Valcke solicitó la evidencia para "examinar la situación completa y claramente", según la FIFA.

Valcke es el encargado de pedir al tribunal de ética de la FIFA que abra un expediente contra cualquiera de los seis involucrados.

Una investigación ética previa de la FIFA, basada en una pesquisa del Sunday Times, provocó caos antes de la votación de diciembre para elegir las sedes de 2018 y 2022.

Dos miembros del comité ético de la FIFA, Amos Adamu y Reynald Temarii, fueron suspendidos y no pudieron votar por las acusaciones de corrupción.

Blatter afirmó el miércoles que esa experiencia le ayudará a la FIFA a lidiar con el más reciente escándalo, con el que un tercio de los 24 miembros del comité ejecutivo ha sido implicado en actos corruptos.

"No es la primera vez, y ya sabemos qué hacer", dijo Blatter. "Una vez tengamos la evidencia, podremos decidir qué hacer, si hacemos algo, con la investigación. Una investigación administrativa o directamente al comité de ética".

La FIFA indicó que Valcke le pidió a las autoridades del fútbol inglés que suministren copia del testimonio de Triesman ante el parlamento.

También cuestionó porqué las últimas acusaciones del periódico no fueron entregadas con el otro material suministrado en octubre para la investigación ética anterior.

La federación de fútbol de Qatar negó haber pagado al camerunés Hayatou o al marfileño Anouma.

"La FIFA no es corrupta", afirmó Bin Hammam, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol. "Somos víctimas de la popularidad del deporte".

Warner, líder de la CONCACAF Y vicepresidente de la FIFA, desmintió las acusaciones de Triesman y dijo que "me morí de la risa" cuando las escuchó el martes.

"Nunca le he pedido nada a nadie", dijo Warner al diario Newsday de su natal Trinidad. "Cuando estos tipos (ingleses) vinieron aquí, nosotros prometimos ayudarlos. Les mostré un lugar donde podían construir un parque de juegos. Prometieron volver pero nunca lo hicieron".

Warner cree que los dirigentes ingleses están enojados porque sólo recibieron dos votos en la elección para 2018, y uno fue de su propio representante.

"¿Por qué ningún europeo votó por ellos?", preguntó Warner. "Están buscando todo tipo de excusas".

El ministro de deportes británico, Hugh Robertson, dijo que llegó a hablar sobre la posibilidad de que Inglaterra se separara de la FIFA junto con otros países.

"He hablado con otras asociaciones de fútbol del mundo, específicamente hicimos eso tras la candidatura para 2018", dijo Robertson a la BBC. "Ahora existe el deseo de tratar de cambiar a la FIFA desde adentro. Si la FIFA no puede hacerlo, entonces diría que todas las alternativas son posibles".

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El reportero Rob Harris contribuyó con este despacho desde Londres.