Maria Shriver tuvo que dejar de ser periodista cuando su esposo Arnold Schwarzenegger decidió pasar de la actuación a la política, el ámbito en el que creció ella.

El "trabajo" de esposa del gobernador de California, que implica más bombo que política, no fue algo fácil de adoptar para una feminista con grandes ambiciones, que había trabajado como periodista en las cadenas CBS y NBC para lograr una identidad independiente a la de su familia demócrata, integrada por los Kennedy y los Shriver.

Su nuevo papel no era necesariamente codiciado, pero logró apropiarse de él.

"¿Están bromeando? Esa no soy yo, ¡no crecí queriendo ser una primera dama o nada por el estilo!", escribió en su libro del 2008 "Just Who Will You Be?" al respecto de sus emociones luego de que su esposo fue electo en el 2003, tras un proceso que revocó el mandato al ex gobernador Gray Davis. "Pero ahí estaba y no tenía idea de qué hacer".

Lo que nunca intentó fue tratar de amoldarse a Sacramento, una ciudad empresarial donde las policías del gobierno estatal son el principal negocio. Y los hijos de la pareja, que ahora tienen 13, 17, 19 y 21 años, tampoco se mudaron a la capital estatal. En cambio sí aparecían para actos especiales mientras que Schwarzenegger volaba a su casa la mayoría de las noches en su avión privado.

Pero espiritualmente María nunca estuvo lejos de la oficina del gobernador. Un enorme retrato de ella, realizado por Andy Warhol, permanecía colgado sobre la sala de actas de Congreso y varios decían que su opinión contaba en la política.

Richard Costigan, director legislativo de Schwarzenegger de 2003 a 2006, dijo que Shriver ayudó al personal del gobernador a entender sus prioridades, muchas de las cuales eran cercanas a los intereses de la familia Shriver, como las Paraolimpiadas y el servicio comunitario.

"Al comienzo se trataba de proteger al gobernador y asegurarse de que tenía un manejo equilibrado sobre la forma en la que se atendían las políticas", dijo. "Los programas de seguridad social, la gente involucrada en el servio, esos asuntos con los que creció ella eran importantes".

Durante los siete años que estuvo en el poder Schwarzenegger, Shriver emprendió varios proyectos oficiales, incluyendo una renovación al Museo de California en el centro de Sacramento, que se llama ahora Museo Californiano de Historia, Mujeres y Arte. Shriver notó "la clara ausencia conmemoraciones de cualquier tipo para las mujeres de California y el papel que han tenido en la historia estatal", según el sitio de internet del museo.

Ella y Schwarzenegger inauguraron el Salón de la Fama de California, para honrar a los oriundos del estado destacados con una gala anual en el museo.

Shriver también creó el Congreso de las Mujeres que se convirtió en un acontecimiento lleno de celebridades, en el que miles de mujeres prominentes almorzaban en Long Beach y escuchaban las conferencias de personalidades como Oprah Winfrey, Bono, Gloria Steinem, el Dalai Lama y la ex jueza de la Corte Suprema Sandra Day O'Connor.

La oficina de Shriver comenzó el programa WE Connect para acercar a las familias pobres de California con los programas y servicios estatales y federales a su disposición. El programa se mantiene tras su salida y es operado ahora por la organización no lucrativa California Endowment.

Esos proyectos evolucionaron tras un duro comienzo, en el que Shriver reconoció su gran temor a exponer a su familia a la vida política. Shriver relacionaba este estilo de vida con la separación y la pérdida, tras haberla experimentado como la hija de Eunice Kennedy Shriver, hermana del ex presidente John F. Kennedy, y de Sargent Shriver, creador de los Cuerpos de Paz y candidato a la vicepresidencia en 1972.

"Aprendí muy pronto que la vida política era acerca de viajes constantes y estar rodeado de 50 personas en la casa, y que en ella pierdes o te asesinan", le dijo alguna vez a Winfrey.