Unos desconocidos atacaron con una bomba incendiaria el coche del jugador de Peñarol Jonathan Urretaviscaya apenas dos horas después de que culminara el clásico del fútbol uruguayo marcado por la tensión y por estrictas medidas de seguridad impuestas por las autoridades, informó hoy la prensa.

El incidente, que está siendo investigado por la policía, sucedió cuando el jugador regresó del partido y estacionó en la puerta de la casa de sus padres, si bien distintas versiones difieren si fue un atentado premeditado realizado por hinchas de Nacional o sólo un ataque realizado por jóvenes del barrio.

"Se trató de un atentado. La camioneta estaba estacionada frente a lo del papá del jugador. Le tiraron una piedra con la que le rompieron el vidrio y después lanzaron una botella con una bomba que provocó el incendio en la parte de la valija del vehículo", explicó al diario El Observador el encargado de seguridad de Peñarol, Washington Vega.

Vega, que acudió a la casa del jugador nada más conocer el incidente, también señaló que algunos testigos dijeron que uno de los atacantes, que llegaron en una moto de gran cilindrada, iba con la camiseta de Nacional.

Urretaviscaya se encontraba dentro de la casa de sus padres cuando el vehículo fue incendiado, por lo que según Vega, al jugador lo estaban vigilando de cerca.

Por su parte, el padre del jugador afirmó en declaraciones a la radio que el atentando fue realizado por gente del barrio y mostró su confianza en que la policía pueda aclarar el hecho lo antes posible.

El clásico, que terminó con victoria de Nacional por 0-1, se disputó en medio de estrictas medidas de seguridad por miedo a posibles incidentes entre las hinchadas después de que hace dos semanas muriera un seguidor de Peñarol tras ser apuñalado por integrantes de una barra radical de Nacional.

Sin embargo, salvo algún incidente menor, no hubo problemas antes, durante ni inmediatamente después del encuentro, informó la policía.