El ministro alemán de Interior, Hans-Peter Friedrich, apoyó la proposición de Francia e Italia para modificar el acuerdo de la Europa sin fronteras internas Schengen, pero matizó que "el principio de la libre circulación en el seno de la Unión Europea (UE) no debe cuestionarse".

En una entrevista publicada hoy por el diario "Le Figaro", Friedrich explica que "la proposición de Francia consiste en hacer más flexible el tratado Schengen, que tiene una laguna: no prevé el caso en el que un país miembro falte a su obligación de proteger sus fronteras exteriores".

"Apoyamos la iniciativa de Francia con el objetivo de subsanar esa brecha", agregó el responsable germano del Interior.

No obstante, Friedrich precisó que "el principio de la libre circulación en el seno de la UE no debe cuestionarse", ya que se trata de uno de los acervos "más palpables de la construcción europea para nuestros conciudadanos".

"Pero también es importante que el sistema Schengen se refuerce para hacer frente a situaciones excepcionales", añadió.

Respecto a las quejas de Italia por la "falta de solidaridad" de sus socios europeos para ayudarle a afrontar las oleadas de inmigrantes llegados en los últimos meses de los países del norte de África, Friedrich señaló que Roma no tiene motivos para su descontento.

"Italia no tiene ninguna razón para quejarse de falta de solidaridad. Apenas 25.000 inmigrantes han llegado a Italia desde el inicio de las revueltas democráticas. La mayoría de entre ellos continuaron inmediatamente su viaje hacia el norte, especialmente a Francia y Bélgica", indicó.

El ministro alemán agregó que "un gran país como Italia puede acoger sin gran dificultad a 10.000 o 12.000 refugiados. La solidaridad implica también que se cumplan las obligaciones propias. A lo largo del año pasado, Alemania acogió a 40.000 solicitantes de asilo", puntualizó.

Preguntado sobre el crecimiento de la economía germana y la necesidad de mano de obra en ese país, Friedrich aseguró que "hay que pensar el mercado de trabajo de una manera más europea" ya que alemania necesita trabajadores mientras que el número de parados en la UE ronda los veinte millones.

"Los irlandeses, los españoles o los portugueses en todo momento tienen la posibilidad de venir a trabajar a Alemania", señaló el responsable germano del Interior, quien subrayó que su país también necesita formar mejor a sus tres millones de parados.