Una marcha contra la violencia que partió del estado de Morelos con algunos cientos de personas y en cuatro días reunió a miles llegó el domingo a la capital mexicana encabezada por un poeta cuyo hijo fue asesinado.

Se estima que 20.000 personas se volcaron a la plaza del Zócalo en la Ciudad de México portando camisetas blancas que decían "no más sangre" y con fotos del hijo del poeta Javier Sicilia.

Unos pocos cientos de personas partieron el jueves de Cuernavaca, capital de Morelos —vecino a la Ciudad de México, en el centro del país_, y marcharon en silencio durante 80 kilómetros (50 millas). Funcionarios municipales dijeron que la marcha aumentó a por lo menos 20.000 personas después que la mayor parte de los manifestantes se sumaron en la capital del país, aunque algunos medios informaron que había decenas de miles más.

Sofía Zepeda, de 19 años, cuyo tío desapareció con otras tres personas en un viaje al estado de Colima, en el oeste del país, llevaba un cartel que decía "No más violencia, no más derramamiento de sangre".

"Yo vine por los problemas que estamos sufriendo en todo el país. Estamos marchando por un país libre, con conciencia social", dijo Zepeda, quien es de Ecatepec, un suburbio de la Ciudad de México.

La intensa violencia ha aumentado en la región al suroeste de la Ciudad de México desde que el capo Arturo Beltrán Leyva murió en un tiroteo con infantes de Marina en diciembre del 2009 en Cuernavaca, lo que llevó a la fragmentación de su cartel. Los rivales han colgado habitualmente cuerpos mutilados de los puentes a lo largo de carreteras que conectan la Ciudad de México, Cuernavaca y el puerto turístico de Acapulco, en el Pacífico.

Luchas internas similares han cobrado más de 34.600 vidas en todo el país desde que el presidente Felipe Calderón desplegó miles de soldados y policías federales a finales del 2006 para intensificar la batalla contra los cárteles de la droga. Un número sin precedentes de capos han sido capturados o asesinados, lo que genera una fragmentación de los cárteles y una feroz lucha intestina por controlar el territorio.

Entre los que marchaban había familiares de Marisela Escobedo, una mujer asesinada en el norteño estado de Chihuahua mientras protestaba frente a las oficinas gubernamentales con el fin de exigir justicia para su hija asesinada, un caso que provocó un escándalo nacional.

El hijo del poeta, Juan Francisco Sicilia, fue asesinado en Cuernavaca el 28 de marzo junto con otras seis personas. Algunos manifestantes tenían camisetas que decían "Todos somos Juan". Otros tenían carteles que rezaban: "Marisela Escobedo está aquí".

Tres presuntos miembros de grupos narcotraficantes han sido detenidos por el asesinato de Sicilia.

Uno de los sospechosos, Rodrigo Elizalde Mora, al parecer pertenecía al grupo encabezado por Héctor Beltrán Leyva, ahora conocido como el cártel del Pacífico Sur. Las autoridades dicen que Elizalde mató a Sicilia y los demás por una discusión en un bar.

Sin embargo, la familia de Sicilia ha puesto en duda esa afirmación, pues dice que nunca se produjo una pelea de ese tipo. Elizalde, quien estaba con moretones cuando la policía lo presentó a los medios de comunicación, dijo que cuatro hombres armados lo secuestraron y lo entregaron a las autoridades.

Horas antes de que los manifestantes llegaran a la Ciudad de México, la policía federal anunció la captura de un presunto jefe del narcotráfico en Morelos.

José Zarco Cárdenas, de 22 años, dirigía desde hace poco las operaciones en ese estado sureño de un grupo delictivo que se separó del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, informó el domingo la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en un comunicado. Fue arrestado el viernes en la Ciudad de México con un presunto cómplice.

La SSP dijo que Zarco tenía 17 años cuando se unió a los Beltrán Leyva, donde trabajó a las órdenes de Edgar "La Barbie" Valdez Villareal, un capo nacido en Estados Unidos y capturado en agosto de 2010.

Zarco era el encargado de sobornar a la policía municipal en Acapulco, según el comunicado.

Valdez Villareal supuestamente comenzó su propio cártel después de la muerte de Arturo Beltrán Leyva. Las autoridades dicen que la facción de Valdez Villareal todavía lucha contra el grupo encabezado por Héctor Beltrán Leyva, el único hermano de Beltrán Leyva al que no han capturado o asesinado.