Las sirenas antiaéreas sonaron hoy por todo el territorio israelí en recuerdo a sus 25.310 militares, policías y agentes muertos en servicio, así como a civiles víctimas del terrorismo, paralizando durante dos minutos el tráfico y toda la actividad en las calles.

"Para nosotros los israelíes, este es un día muy especial en el que recordamos a todos aquellos que dieron sus vidas para que Israel pueda ser un Estado judío democrático, algo que no existió en el mundo durante dos mil años", dijo a Efe el guía turístico Ezequiel Tetegrinberg, que hoy acompañaba a un grupo de jóvenes judíos de Argentina en el centro de Jerusalén.

El ulular de las sirenas produjo un parón inmediato en el quehacer diario; los comercios cesaron su actividad y los conductores detuvieron sus coches para ponerse de pie en recuerdo a los 22.867 militares caídos en servicio, y los 2.443 policías y civiles que murieron en ataques enemigos y actos de terrorismo.

"Para nosotros, ellos son los verdaderos héroes, ellos son los que nos han permitido vivir en este país", agregó el guía repitiendo un mensaje que poco antes había transmitido al grupo juvenil.

La sirena, que comenzó a las 11.00 hora local (8.00 GMT), fue el pistoletazo de salida a los actos oficiales convocados en más de cuarenta cementerios militares y que hoy eran visitados por decenas de miles de personas con motivo del llamado Día del Recuerdo a los Soldados Caídos en Guerras y Campañas Militares.

La jornada de duelo comenzó anoche en el Muro de las Lamentaciones, el santuario judío más importante, con un acto encabezado por el presidente israelí, Simón Peres, y altos mandos militares, en el que participaron familias que perdieron en servicio a algunos de sus miembros.

Esta mañana, junto al primer ministro Benjamín Netanyahu, volvían a concentrarse en el cementerio militar del Monte Herzl, en Jerusalén, para acompañar a las miles de familias que visitaban ése y otros camposantos.

"El precio de nuestra independencia es demasiado duro. Como familia que perdió a uno de sus hijos, entiendo perfectamente vuestro sufrimiento", dijo el jefe del Gobierno en el acto de inicio, y antes de colocar su corona de flores antes el principal de los monumentos.

El originalmente conocido como Día del Recuerdo a los Soldados Caídos en Guerras y Campañas Militares estaba dedicado hasta hace unos años sólo a los muertos en el campo de batalla, pero por presión popular se le fueron agregando otros grupos afectados por el terrorismo o distintas episodios violentos en la historia del país.

Se trata de una de las pocas jornadas del año en las que la sociedad israelí deja a un lado sus diferencias políticas y socio-demográficas ("no hay ni un sólo israelí que no tenga un vecino o un amigo" entre las víctimas, dijo Tetegrinberg) para unirse en el duelo común, del que solo se exceptúan los ultraortodoxos y la minoría árabe.

Según distintos estudios, los ultraortodoxos están abandonando poco a poco su tradicional antisionismo, originado en su rechazo al laicismo de los padres fundadores del Estado judío en 1948 -que en su inmensa mayoría eran socialistas- y en la tesis teológica de que antes el Mesías debía llegar y crear el Tercer Templo de Jerusalén.

Donde la jornada no tiene ninguna resonancia es entre los 1,2 millones de palestinos que viven en el territorio reconocido de Israel y que no se ven identificados ni con el Día de Recuerdo ni con el de la Independencia, mañana, martes.

"Para ellos, no es un día especial, es un día diferente, un día en el que ven a los judíos recordando a sus muertos", declaró Tetegrinberg con comprensión.

Para resaltar el precio pagado por la autodeterminación, la jornada de recuerdo precede al Día de Independencia, que se celebra en Israel el día 5 del mes hebreo de Iyar, fecha que en 1948 coincidió con el 15 de mayo.

Ese día los palestinos conmemoran cada año su "Nakba" (Desastre o Catástrofe), con el que recuerdan cómo la creación de Israel supuso para ellos el destierro y la pérdida de unas tierras en las que aspiraban a crear un Estado.