El seleccionador francés, Laurent Blanc, comparece hoy ante la comisión de investigación creada para aclarar el presunto caso de racismo en el seno de la Federación, después de que se revelara una conversación en la que se aludía a la introducción de cuotas en los centros de formación galos.

Blanc será interrogado en un lugar secreto de París para protegerle de los medios, y será el último testigo antes de que la comisión publique sus conclusiones esta noche o mañana por la mañana.

El seleccionador participó el 8 de noviembre pasado en una reunión con otros miembros del equipo técnico de la Federación Francesa de Fútbol (FFF) en la que se habló de instaurar cuotas para la entrada de jugadores con doble nacionalidad en los centros de formación.

El director técnico nacional, François Blanquart, fue apartado de sus funciones de forma temporal por este caso, tras reconocer que fue él quien habló de cuotas.

La difusión de esas palabras por un sitio de internet provocó una tormenta en el fútbol francés, dividido entre quienes consideran que Blanc no tuvo ninguna responsabilidad y quienes creen lo contrario.

Blanc está acusado de haber pronunciado palabras racistas en una reunión técnica en la que se hablaba del peso creciente de los jugadores con doble nacionalidad y de la necesidad de acrecentar el número de futbolistas técnicos frente a los de mayor poderío físico, generalmente de raza negra.

"Actualmente, los grandes y potentes son los negros. Es así. Es un hecho. Dios sabe que en los centros de formación, en las escuelas de fútbol, hay muchos (negros). Creo que hay que buscar otros criterios, modificados con nuestra propia cultura", aseguró Blanc durante esa reunión.

El seleccionador sostiene que no es racista y, en un comunicado publicado la semana pasada, afirmó que se refería exclusivamente a criterios técnicos.

Su entorno asegura que Blanc apuesta por un tipo de futbolista más técnico y menos físico, con la intención de que el juego de la selección se parezca más al prototipo que representa en la actualidad la selección española.

El propio Blanquart ha exculpado al seleccionador de cualquier intención racista, al señalar que el técnico no escuchó su proposición sobre las cuotas.

Blanc ha recibido también el apoyo de algunos antiguos internacionales, entre ellos Zinedine Zidane, quien aseguró que "no es racista" y que tiene "un auténtico proyecto" para el equipo nacional.

Su voz se unió a las de Christophe Dugarry, Bixente Lizarazu, Emmanuel Petit o Marcel Desailly, mientras que otros, como Lilian Thuram, se mostraron más críticos con el seleccionador sin llegar a pedir su dimisión.

La propia ministra de Deportes, Chantal Jouanno, quien ordenó la apertura de la investigación, restó importancia al papel de Blanc en esa reunión y negó que fuera racista.

Todo apunta a que el seleccionador no se verá afectado por la investigación, que puede dejar en mal lugar a Blanquart.

El director técnico nacional se defendió hoy en una entrevista concedida al diario "Le Parisien", pero reconoció que puede sufrir las consecuencias del escándalo.

"No he cometido ninguna falta, puede que un error sobre el que tengo que reflexionar, pero no me voy a encadenar al puesto. Nada será como antes. No me veo trabajando con personas a las que no podré mirar de frente", aseguró.

Fue Blanquart quien habló de introducir cuotas en los centros de formación para disminuir el porcentaje de jugadores con doble nacionalidad que, una vez formados, se van a jugar con sus selecciones de origen, generalmente africanas.