La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibirá mañana en Brasilia a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, para el primer encuentro de trabajo entre ambos que estará centrado en el comercio bilateral y una vasta agenda política regional.

Rousseff y Chávez no se han visto desde el pasado 1 de enero, cuando el líder bolivariano asistió a los actos de investidura de la sucesora de Luiz Inácio Lula da Silva.

Aunque tenían prevista una reunión bilateral al día siguiente, Chávez adelantó su regreso a Caracas debido a unas intensas lluvias que caían en Venezuela y el encuentro quedó postergado hasta ahora.

Pese a la falta de contacto entre ambos presidentes, la relación bilateral mantiene una fuerte dinámica y Caracas fue una de las primeras capitales visitadas por el canciller brasileño, Antonio Patriota, en el marco trazado para la política externa por Rousseff, quien le adjudica carácter "prioritario" a los países suramericanos.

Las relaciones con Venezuela alcanzaron un elevado nivel político durante el Gobierno de Lula (2003-2011), pero sobre todo se hicieron fuertes en lo comercial, con un intercambio que el año pasado llegó a 4.600 millones de dólares, con una balanza claramente favorable a Brasil, cuyas exportaciones al país vecino sumaron 3.800 millones.

En el primer trimestre de este año el intercambio llegó a 1.000 millones de dólares, pero el paréntesis abierto en la "diplomacia presidencial" durante los últimos meses inquieta a los empresarios.

"Hubiera preferido que este encuentro ocurriera antes. La última reunión bilateral (de mandatarios) fue el año pasado (aún con Lula) y eso crea un vacío que no es bueno", consideró José Marcondes, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Brasil-Venezuela.

La visita de Chávez será, sin embargo, la primera de un jefe de Estado latinoamericano a Brasil desde que Rousseff asumió el poder.

Durante esta cita, Rousseff y Chávez también intentarán limar el callo que supone en la relación bilateral la refinería Abreu y Lima, que se construye en el estado brasileño de Pernambuco desde hace tres años.

Pese a que nació como un proyecto bilateral, la refinería hasta ahora es desarrollada sólo por la empresa brasileña Petrobras, pues la estatal venezolana PDVSA aún no aportó un centavo al proyecto, cuyo coste se calcula en unos 5.000 millones de dólares.

Algunos analistas han dicho, además, que estarán pendientes de los pequeños gestos que pueda haber durante la cita para buscar pistas sobre el futuro de la relación política, un terreno en el que hasta ahora Rousseff se ha mostrado menos "ideológica" que su antecesor.

Sin embargo, fuentes oficiales garantizaron a Efe que la empatía entre Rousseff y Chávez es similar a la que había con Lula, así como recordaron que la presidenta participó en decenas de encuentros con el líder venezolano como titular de la cartera de Minas y Energía primero y de la Presidencia después.

"Confianza no falta" entre Rousseff y Chávez, aseguró un miembro del Gobierno brasileño.

Las mismas fuentes explicaron que mañana será evaluada la marcha de diversos planes de cooperación en agricultura, alimentos y sobre todo en construcción, un área en la que Brasil puede reforzar su presencia en Venezuela en el marco de la "Gran Misión Vivienda", que el Gobierno de Chávez comenzó este fin de semana.

En el terreno regional, uno de los asuntos que dominará la conversación entre los dos mandatarios es la nueva situación creada en Honduras por la decisión de la justicia de anular dos procesos por presunta corrupción contra el expresidente Manuel Zelaya.

Chávez, junto a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, ha asumido un papel mediador entre Zelaya y el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, y según fuentes consultadas por Efe mañana informará a Rousseff sobre esas gestiones.

Brasil y Venezuela son, junto con Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Nicaragua y Paraguay, los únicos países latinoamericanos que no reconocen a Lobo como presidente de Honduras e impiden el regreso de ese país en la OEA, de la que está suspendido desde el golpe que derrocó a Zelaya en junio del 2009.