El guerrillero Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) concentró en San Cristóbal de Las Casas (Chiapas, sur del país) a unos veinte mil indígenas con los rostros cubiertos para solidarizarse con el poeta Javier Sicilia y su marcha por la paz.

En la movilización, la mas grande protagonizada en una década por los zapatistas, estuvo ausente su líder, el subcomandante Marcos. Los indígenas, de las etnias tsotsil, tseltal, chol y tojolabal, marcharon con ropajes propios de su cultura.

En silencio, con pancartas y banderas de México y del EZLN, los indígenas -que no portaban armas- protagonizaron un mitin. Un comandante zapatista que se identifico como David explicó que su solidaridad con Sicilia nace de una lucha común por la vida.

"Los gobiernos dicen que la única estrategia buena es la que ensangrenta las calles y los campos de México y destruye familias comunidades y al país entero", añadió en lo que fue un pronunciamiento crítico contra la guerra al narcotráfico emprendida en diciembre de 2006 por el presidente Felipe Calderón.

"Por eso, hoy estamos aquí para decirles sencillamente a esas personas que en su silencio caminan que no están solos, que escuchamos el dolor de su silencio (...), ¡no están solos!", concluyó.

Durante el traslado de contingentes a San Cristóbal, un hombre y una niña perdieron la vida, por accidente de tráfico y complicaciones de salud, respectivamente.

La marcha de Sicilia llegó hoy a la capital mexicana tras dos días y medio de marcha desde la vecina ciudad de Cuernavaca. A primera hora del domingo, las cerca de mil personas que la integran se dirigirán al Zócalo -mayor plaza pública de México- para leer un mensaje.

Sicilia, que perdió a su hijo asesinado por el crimen organizado, ha manifestado su rabia contra la violencia y la impunidad que recorren el país, y que han dejado un saldo de cerca de 40.000 muertos en los últimos cuatro años y medio.

El poeta ha llamado a todos los sectores del país a entablar un pacto que refunde México y pueda parar las muertes derivadas de la guerra abierta entre los cárteles de la droga.

Sicilia cuenta con un amplio respaldo a su postura crítica de la actuación del gobierno, que ha adoptado una estrategia de militarización del país para enfrentar a la delincuencia organizada.