Phil Jackson salió de la cancha por última vez con una sonrisa breve, mientras recibía felicitaciones y apretones de mano como lo hizo muchas veces al final de una serie de postemporada, en una carrera de éxitos sin par.

Sin embargo, el entrenador más exitoso de la historia de la NBA — que se retiró el domingo tras ganar 11 títulos — se fue como nunca antes, con su equipo barrido en una serie de playoffs.

Jason Terry y los Mavericks de Dallas se encargaron de acelerar su retiro y el inicio de las vacaciones de los bicampeones Lakers al derrotarlos 122-86 para ganar su serie de semifinales de la Conferencia Oeste por 4-0.

Tras dos finales ajustados y un partido que fue relativamente peleado, los Mavericks convirtieron éste en una paliza desde el segundo cuarto.

Terry encabezó el bombardeo de Dallas, que encestó una andanada de triples para ponerse arriba por 24 puntos tras la primera mitad. Cuando el escolta anotó dos tiros de tres seguidos al inicio del tercer cuarto, Los Angeles se dio cuenta que no había remontada posible, ni en el partido ni en la serie.

El partido se ensució al comienzo del cuarto período, cuando Lamar Odom y Andrew Bynum cometieron faltas mal intencionadas y salieron expulsados en un lapso de 45 segundos. Pero al final, los entrenadores y jugadores de los Mavericks y hasta el dueño Mark Cuban hicieron fila para despedirse de Jackson, el "Maestro Zen".

"Ha sido una maravillosa experiencia", dijo Jackson, de 65 años.

El entrenador ya se ha retirado antes, pero esta vez asegura que es para siempre. La primera barrida en contra en 21 postemporadas y su segunda derrota más amplia no podrán borrar tantas alegrías.

Jackson integra el Salón de la Fama desde 2007. Tiene más títulos que nadie y sólo perdió 10 series de playoffs. Si no fuera por Red Auerbach, que ganó nueve campeonatos, Jackson tendría más que cualquier suma de dos entrenadores.

Ganó seis campeonatos con Michael Jordan en los Bulls de Chicago, tres con Kobe Bryant y Shaquille O'Neal como pareja dominante en los Lakers y sus últimos dos con Bryant como líder de Los Angeles.

Los Lakers tuvieron que convencerlo para que siguiera al mando para esta temporada. Lo tentó la posibilidad de lograr su 12mo título y su cuarto tricampeonato, pero sabía que sería difícil con un equipo cansado tras llegar a la final tres años seguidos.

"Eso le exige mucho a un club de básquetbol en todos los sentidos: los temperamentos, espiritualmente, físicamente, emocionalmente y para motivarse partido tras partido y ataque tras ataque cuando juegas contra otro equipo", dijo Jackson. "Fue un desafío mayor del que podíamos superar este año".

Cuatro de los cinco hijos de Jackson estuvieron en Dallas para el que podía ser el último partido. También estaba su otra familia: los entrenadores y jugadores, en especial Bryant.

"Crecí con él", dijo el astro de los Lakers. "La manera en que veo las cosas, la manera en que pienso, no sólo en el básquetbol, sino en la vida en general, vienen de él".

"Es un poco raro para mí pensar en cómo será el año que viene", agregó.

Brian Shaw, ayudante de Jackson y ex jugador de Los Angeles, es candidato a asumir el mando. El gerente general Mitch Kupchak debe además decidir cómo rodear a Bryant en la cancha: quizás quiera un base más joven que Derek Fisher, que cumplirá 37 años en el receso, y podría prescindir de uno de sus internos, Bynum o el español Pau Gasol.

"Todos sabemos que ellos siempre vuelven y se meten de nuevo en la contienda", dijo Jackson. "Los Lakers van a sobrevivir".

Por su parte, los Mavericks, y sobre todo el ala pivote alemán Dirk Nowitzki, tendrán la posibilidad de una revancha tras decepcionar en la final de la NBA de 2006 y todas las postemporadas que le siguieron.

Por eso, no hubo papel picado al terminar el partido: la meta es ganar el primer campeonato de Dallas.

"La tarea", dijo Terry, "no está terminada".

Más tarde, los Bulls de Chicago intentaban ponerse 3-1 arriba en su semifinal del Este al visitar a los Hawks de Atlanta.