La española Rosa Montero repasa en su última novela, "Lágrimas en la lluvia", temas recurrentes en toda su obra como la necesidad de los otros y lo efímero de la vida a través de la detective Bruna Husky, con quien comparte una "furiosa vitalidad" y la "indignación" frente a la muerte.

"Siempre se escribe contra la muerte (...) Los novelistas somos gente que tenemos más dificultades que la media para olvidarnos de nuestra mortalidad", argumentó Montero en una entrevista con Efe en la capital colombiana, donde hoy promocionará "Lágrimas en la lluvia" en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Es una novela "de aventuras, policiaca", ambientada en Madrid en el año 2109 y en la que Montero se sirve de la ciencia ficción, "una herramienta metafórica y mítica muy poderosa para representar la realidad", para abordar sus "mismas preocupaciones" de siempre: el amor, la identidad, la memoria, la necesidad de los otros.

Pero el tema "fundamental es la gran tragedia del ser humano, que consiste en venir al mundo lleno de deseos de vivir y al mismo tiempo cabalgado por su propia muerte", anotó la también periodista, nacida en Madrid en 1951.

A su juicio, el hecho de que la protagonista, la detective Husky, sea una replicante (en homenaje a la película "Blade Runner", de Ridley Scott) "que muere tan pronto y sabe cuándo muere es una poderosa metáfora para hablar de lo efímero de la vida humana", que es "el gran tema de la novela de los siglos XX y XXI".

"Yo tengo la sensación de que es mi novela más realista" y, además, Bruna es el personaje "que está más cerca de mí de todos cuantos he hecho", comentó Montero, con más de tres décadas de oficio y obras como "Bella y oscura", "Temblor" y "La hija del caníbal".

Y es que Bruna "siente furia frente a la muerte, piensa que es un fraude venir a esta vida tan hermosa para morirnos tan deprisa, tan corriendo (...) Esa sensación de indignación frente a la muerte yo la siento también", argumentó.

Pero a la vez tiene una "vitalidad desenfrenada, es una superviviente que se come la vida a bocados y yo me siento también así", añadió Montero, que admitió que le ha dado muchas cosas suyas a la detective y que con cada nueva novela "aprendes a manejarte mejor".

Además, reveló que continuó escribiendo "Lágrimas en la lluvia" por Bruna, porque ella "quería seguir viviendo", ya que estuvo a punto de dejarla a medias cuando seis meses después de haberla empezado su marido, el periodista y escritor Pablo Lizcano, enfermó y murió al poco tiempo.

Las novelas "tienen un tempo propio, una temperatura sentimental y emocional", y Montero cree que, pese a la muerte de Lizcano, logró terminar esta última dentro de la idea original que se había planteado, "vitalista" y con "sentido del humor hasta el final".

"Mi voluntad era regalarme un mundo narrativo, el que todos los novelistas añoramos y envidiamos tener porque te sientes Dios", apuntó al adelantar que ya trabaja en una nueva novela sobre Bruna Husky, aunque "muy modestamente, nada de sagas o trilogías".

También quiso reflexionar sobre la noticia de la semana, la muerte de Osama bin Laden: "Sí me alegré y al mismo tiempo sé que es un sentimiento bárbaro y primitivo que no puede conducir a nada bueno".

Por ello, Montero aconsejó "pensarlo todo todos los días y pensarlo todo desde todas partes", no solo lo que tiene que ver con la muerte del líder de Al Qaeda, sino también con los cambios que se están dando en el mundo árabe, "moralmente muy complejo".

"Hay que hacer un esfuerzo de análisis extra para intentar desmontar esas emociones bárbaras y primarias que te impiden el pensamiento", afirmó.

Y sobre América Latina, apuntó que la región está viviendo "un momento interesante y esperanzador", pero alertó de que existe todavía "un problema clarísimo con la violencia", que se "ampara en Estados débiles" que dan espacio a la creación de "poderes paralelos", al estilo de la mafia italiana.