La Policía Federal de Brasil informó hoy que investiga una red que organiza safaris ilegales para cazar jaguares y otros animales en extinción en la región del Pantanal, fronteriza con Bolivia y Paraguay.

Las autoridades confiscaron hoy dos cráneos de jaguar, una piel de serpiente, doce fusiles, munición y varios objetos que se cree que se usaban para cazar estos animales, en una operación realizada en una hacienda en el municipio de Corumbá (Mato Grosso do Sul), según informó la Policía en un comunicado.

El superintendente del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), David Lourenço, aseguró a medios locales que los dueños de la hacienda cobraban entre 30.000 y 40.000 dólares por la organización de estos safaris.

Ese importe incluía el viaje, el alojamiento y el alquiler del armamento necesario para la caza de los jaguares, además de la entrega de "trofeos" como pedazos de piel de jaguar.

El Ibama informó en un comunicado que la acción de hoy, que contó con el apoyo de un helicóptero del Ejército, partió de una investigación iniciada el año pasado que "desmanteló" una banda de cazadores de jaguares, integrada por brasileños y extranjeros.

La Policía reabrió la investigación porque un estadounidense envió un vídeo en el que aparecían imágenes de un safari en el que se abatía un jaguar a tiros.

El organismo estatal explicó que la multa que podría aplicar es de 5.000 reales (unos 3.100 dólares) por cada jaguar abatido, aunque se podría doblar esta cuantía "por el uso comercial para fines de turismo".