Varios políticos británicos prometieron el sábado que el gobierno de coalición de un año permanecerá intacto, después que la aplastante derrota de los demócratas liberales en las elecciones locales y las confusiones por la reforma electoral pusieron de manifiesto las divisiones entre el partido y los conservadores del primer ministro David Cameron.

Los votantes propinaron a los demócratas liberales dos reveses esta semana, rechazando el reclamo partidista de cambios electorales y privándolos de cientos de bancas concejales en los comicios del jueves.

Los resultados coronaron una amarga campaña que enfrentó el partido conservador del primer ministro con los demócratas liberales del viceprimer ministro Nick Clegg, socio menor en la coalición. El debate sobre el plebiscito de la Votación Alternativa llegó a todos los niveles del gobierno, mientras colegas de la coalición y aun miembros de los mismos partidos disputaban entre sí.

Ofrecer a los votantes la posibilidad de aplicar reformas electorales era una vieja ambición de los demócratas liberales de Clegg, que se sumaron a los conservadores de Cameron en la primera coalición británica desde la Segunda Guerra Mundial tras la elección nacional del año pasado que no fue concluyente.

Pero los británicos prefirieron adherir al sistema según el cual el candidato con la mayoría de votos y no necesariamente mayoría absoluta gana un escaño en la Cámara de los comunes, en vez de pasar a un sistema en el que los votantes clasifican a los candidatos en orden de preferencia.

Clegg sufrió un enorme revés el sábado cuando el 68 por ciento de los votantes rechazaron la Votación Alternativa.

La pérdida de casi 700 bancas en concejos locales — o más de un tercio de las que tenían antes — para los demócratas liberales fue considerada por algunos como la primera prueba verdadera sobre la fuerza del partido desde que se formó el gobierno, y que puede amenazar la resistencia de la coalición.