El presidente Fernando Lugo admitió el viernes que en Paraguay continúan elevados los niveles de desigualdad y extrema pobreza, que ubicó en el 20%.

Durante la apertura de un seminario organizado por el gobierno sobre planes de desarrollo de mediano y largo plazo, Lugo sostuvo que "la pobreza ronda el 35% y la pobreza extrema el 20%" sobre una población de 6,2 millones de personas. "Somos un país extremadamente desigual pero nos toca derrocar la pobreza y la inequidad", agregó.

El gobierno del ex obispo católico culminará en agosto de 2013. Pese al tiempo transcurrido desde su asunción al mando en 2008, Lugo no ha podido cumplir sus promesas electorales: obtener más fondos por la cesión a Brasil de la energía excedente de la usina Itaipú, realizar una reforma agraria para unos 74.000 campesinos y generar empleos para frenar la migración a España y Argentina, principalmente.

"Hace 200 años el Paraguay conquistó su independencia, hace 20 años que vivimos en democracia, pero hace sólo dos años se produjo la alternancia en el poder. Nos falta resolver los males que arrastramos desde hace dos centurias", señaló.

Agregó que el Estado arrastra "deudas contraídas desde la independencia en lo económico, social, cultural e institucional... es tiempo de honrar esas deudas".

Haciendo una autocrítica al gobierno que preside señaló que existe "una matriz productiva sin diversificación, grandes diferencias sectoriales de productividad, insuficiente distribución del bienestar, lenta creación de puestos de trabajo y escasa inclusión social".

Paraguay logró en 2010 un crecimiento inédito de 14,5% pero según Lugo todavía existen "restricciones para lograr un crecimiento sustentable e inclusivo".