La batalla entre el superhéroe azul de ojos saltones y el monstruo marino con sus secuaces ninjas significó un retorno breve pero refrescante a la normalidad para los niños de esta ciudad costera japonesa.

Casi dos meses después del sismo y maremoto que trastrocó sus vidas, los chicos y chicas de Ishinomaki — muchos de los cuales siguen viviendo en refugios o en casas rodeadas de escombros — disfrutaron del espectáculo como parte de los festejos del Día del Niño.

"Hacía mucho tiempo que no los veía tan alegres", dijo Yukiko Takeyama, que llevó a sus chicos de 4 y 6 años al espectáculo en el célebre museo de la caricatura de la ciudad.

La familia Takeyama vive en el segundo piso de su casa, porque la planta baja quedó destruida. Pasa la mayor parte del tiempo limpiando y consolando a los chicos, que lloran y buscan su abrazo cada vez que se produce una réplica.

El espectáculo fue organizado por el museo Mangattan, que honra a Shotaro Ishinomori, uno de los caricaturistas de estilo "manga" más conocidos. El conocido edificio con forma de nave espacial todavía destaca en medio de los escombros, a pesar de que carece de electricidad y agua desde el día del maremoto.

Las familias esperaron durante horas para entrar, mientras voluntarios repartían tallarines fritos y pollo.

En el museo hacía frío y faltaba luz, pero reinaban el olor a palomitas de maíz caramelizadas y los gritos de los niños, muchos de los cuales tenían las caras pintadas. Recibieron animales de peluche, muñecos de plástico y otros juguetes donados.

"¡Me dieron caramelos!", gritó Mio Atsuta, de cuatro años. "¡Muy rico!"

Su madre, Mokoto, dijo que agradecía las donaciones, pero añadió acongojada que Mio hacía demasiado ruido en el refugio y tuvieron que regresar a su casa en ruinas.