Cary Grant está muerto y ningún actor se compara a él, por lo menos no para su hija.

"Bueno, Hugh Jackman, un poquito. Pero a parte de él no se me ocurre nadie más", dijo la actriz Jennifer Grant durante un almuerzo ofrecido para promover su libro de memorias "Good Stuff", un tierno recuento sobre su padre, que murió en 1986 a los 82 años.

Jennifer Grant, que iba con un vestido negro sin mangas, se parece más a su madre, la actriz Dyan Cannon, por su sonrisa amplia y su cuerpo delgado. Sus padres se divorciaron cuando ella era muy pequeña, pero se mantuvo cerca de los dos y dijo que Cannon elogió su libro diciéndole que era "una escritora fría y dura".

El almuerzo se realizó en la Sala de Roble en el hotel Plaza, el escenario de una de las primeras escenas de "North by Northwest", la clásica película de suspenso protagonizada por Cary Grant y dirigida por Alfred Hitchcock.

Ser criada por Cary Grant era como vivir con "Cary Grant", según "Good Stuff". Era juguetón, inteligente, curioso y gracioso. Le escribió cartas con consejos y palabras dulces, toleró su gusto por el rock pesado y su enamoramiento con el comunismo en la universidad, además de que la derrotaba con gentileza, pero sin piedad, en el juego de mesa Trivial Pursuit.

"Papá era un milagro con ese juego irritante", escribió. "Siempre se quejaba de que había olvidado demasiadas cosas importantes como para ser un buen jugador y luego se sacaba prácticamente cada respuesta de la manga".

La vida con Grant era de lujo: asientos en primera fila para los juegos de los Dodgers de Los Angeles, las mejores mesas en el restaurante Madame Wu's Garden; un mensaje grabado de feliz cumpleaños de parte del ex presidente Ronald Reagan y su esposa Nancy. Sus invitados para los días festivos incluían regularmente a Frank Sinatra, Johnny Carson y Gregory Peck. A veces, Grant llevaba a su hija a Mónaco en su jet privado para hospedarse en el palacio real con sus amigos cercanos, el príncipe Rainiero y la princesa Grace; Grace Kelly había sido coprotagonista con Grant de "To Catch a Thief".

Grant se retiró del cine en 1966, el año que nació Jennifer, y ella sigue aprendiendo sobre la carrera de su padre.

Jennifer, que es la única hija que tuvo el actor, dijo que le habían pedido durante años que escribiera sobre él, pero que se había negado, hasta que sus amigos lograron convencerla. Escribió el libro completo y para hacerlo se valió de las películas caseras y las cintas de audio que grabó Cary Grant cuando era pequeña.

Grant murió cuando ella era estudiante del último año de la carrera en la Universidad de Stanford y escribir el libro era una manera de dejarlo ir.

"Escribir este libro es admitir completamente, más de 20 años después, que murió", escribió.