Pekín defendió hoy a Pakistán en la muerte de Osama bin Laden, a pesar de las sospechas que se ciernen sobre el país vecino por haber acogido al terrorista, y pidió ayuda en su lucha contra "amenazas terroristas" como la del Turkestán Oriental, en referencia a la comunidad uigur del oeste del país.

"Apoyamos la postura de Pakistán y su lucha antiterrorista", señaló la portavoz de turno de la cancillería china, Jiang Yu, en una rueda de prensa, al ser preguntada por las críticas que ha recibido su aliado Islamabad por permitir que el terrorista tuviera alquilada una villa junto a un recinto militar en Abbottabad.

La portavoz pidió hoy ayuda internacional para combatir a los grupos uigures musulmanes de origen turco que habitan su región oriental de Xinjiang y que en 2001, tras los atentados del 11 de Septiembre, Pekín consiguió incluir en la lista de terroristas internacionales, a pesar de no presentar pruebas que los vincularan a Al Qaeda.

"China también sufre el terrorismo", aseguró Jiang al ser preguntada si su Gobierno cambiará su política contra estos supuestos grupos terroristas tras la muerte del líder de Al Qaeda a manos de militares estadounidenses.

"Algunas fuerzas terroristas están involucradas en actividades destinadas a dividir China y amenazan gravemente la seguridad nacional. Combatir a las fuerzas terroristas del Turkestán Oriental (Xinjiang) es una parte importante de una campaña en la que la comunidad internacional debe luchar unida", concluyó.

No obstante, grupos uigures en el exilio y de defensa de los derechos humanos aseguran desde hace una década que Pekín aprovecha la lucha antiterrorista para reprimir a la minoría uigur, con graves violaciones de derechos humanos como sucede en la vecina región del Tíbet.

En este sentido, la ONG Human Rights in China (HRIC), con sede en EEUU y Hong Kong, ha denunciado que Pekín presionó a los vecinos Kazajistán y Kirguizistán para que impidieran que los uigures en su territorio acudieran a una conferencia internacional que esta etnia celebra en Washington estos días.

La portavoz Jiang respondió a esta acusación reiterando que "el terrorismo constituye una amenaza realista contra China y los países vecinos", y aludió a la lucha antiterrorista como uno de los objetivos de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en la que participan los países de Asia central.

El Congreso Mundial Uigur, con sede en Washington, expresó su rotunda protesta el martes contra Pekín por impedir que miembros de su etnia en Kazajistán y Kirguizistán asistieran al encuentro, que se celebra del 2 al 8 de mayo en la capital estadounidense.

La portavoz china se negó hoy a comentar un artículo editorial del diario estatal "Global Times", órgano del Partido Comunista, que asegura que la muerte de Bin Laden supondrá que EEUU busque ahora otros enemigos, como China.

"Durante mucho tiempo, el pueblo chino ha estado obsesionado con que algún día EEUU se enfrentará a China", comenta el artículo.