El Banco Central Europeo mantuvo su tasa de interés de referencia en el 1,25% en su reunión del jueves en Helsinki.

Por su parte, el Banco de Inglaterra mantuvo su tasa en el 0,5%, el nivel más bajo de su historia, en medio de un crecimiento económico lento y una caída inesperada de la inflación.

La decisión del Comité de Política Monetaria del Banco — que también mantuvo intacto su programa de compras de activos, una medida de estímulo financiero — era la que preveían los mercados.

El banco ha dicho claramente que incrementará las tasas para contener la inflación, a pesar de que el mayor costo del crédito dificultará la situación de Grecia, Portugal e Irlanda, economías endeudadas que han recibido préstamos de rescate.

Su presidente, Jean-Claude Trichet, anunció el jueves que el banco "seguirá muy atentamente" la posibilidad de que aumente la inflación. Los economistas que siguen las andanzas del banco indicaron que ello significa que no habrá un aumento de las tasas en junio.

Los inversionistas habían esperado que Trichet indicara que el BCE mantiene "una intensa vigilancia" de la inflación, que en el pasado ha sido una frase clave e indicio de un encarecimiento de la tasa un mes después. Esos pronósticos hicieron que el euro subiera a su mayor nivel ante el dólar en 18 meses, al atraer a los inversionistas.

Tras sus comentarios, el euro cayó de 1,48 dólares cuando comenzó a hablar Trichet a 1,4682 dólares.

"El euro fue apabullado después que Trichet no dio a entender que será elevada la tasa el próximo mes", dijo el analista Benjamín Reitzes, especialista en divisas extranjeras de la firma BMO Capital Markets.

Pese a la pausa, Trichet insistió en que aumentará el precio del dinero, a medida que la mayoría de la economía europea se expande y con ella la inflación, pese a la crisis de la deuda en Grecia, Irlanda y Portugal.

El banco elevó el mes pasado su tasa clave en un cuarto de punto al 1,25% e indicó que seguramente será repetida la medida este año, especialmente si economía como la alemana se calientan y los precios al consumidor aumentan a un ritmo anual del 2,8%, frente al objetivo del BCE del 2%.