Veinte agentes de policía iraquíes murieron y decenas más resultaron heridos cuando un atacante suicida estrelló su vehículo contra la barrera de protección de una estación policial en el centro de Irak, dijo un concejal local.

Se trata del segundo gran ataque en Irak desde la muerte de Osama bin Laden el lunes a manos de comandos navales estadounidenses en Pakistán. Los iraquíes esperaban bajo tensión la represalia de al-Qaida en Irak como una manera de demostrar que sigue siendo peligrosa.

Las autoridades de seguridad iraquíes intensificaron sus medidas de prevención como consecuencia de la eliminación de bin Laden.

Una fuente policial dijo que el suicida atacó el jueves durante el cambio de guardia en la ciudad de Hila, 95 kilómetros (60 millas) al sur de la capital iraquí. La mayoría de muertos y heridos eran policías, indicó. Agregó que el impacto de la explosión derribó la barrera de concreto que rodeaba el edificio.

Un miembro del concejo municipal de Hila, Mahmoud al-Murshidi, que hizo declaraciones a The Associated Press desde un hospital, dijo que 20 murieron y 40 resultaron heridos a causa de la explosión. Se creía que el auto estaba cargado con unos 150 kilos de explosivos, añadió. El atacante avanzó a gran velocidad hacia el edificio, y los guardias no tuvieron tiempo de dispararle.

Un testigo dijo en el lugar que la explosión derribó una muralla de concreto que cubría una playa de estacionamiento donde estaban situados los vehículos policiales.

Hila es una ciudad habitada por una mayoría chií pero está cerca del conocido Triángulo de la Muerte, un área suní que llegó a ser la más peligrosa del país y que se ha convertido en objetivo frecuente de extremistas sunitas.

Nadie se atribuyó de inmediato la responsabilidad del ataque del jueves, pero extremistas del grupo al-Qaida en Irak a menudo tratan de atacar a las fuerzas iraquíes como una manera de socavar la seguridad en el país.