Una explosión en el sur de Yemen destrozó el miércoles un vehículo militar y mató a cinco soldados, a lo que siguió un tiroteo donde murieron cuatro civiles.

La explosión alcanzó el vehículo cerca de un mercado dedicado a la venta de qat, una hoja levemente estimulante que mascan los yemeníes en una provincia que es reducto de la rama local de al-Qaida.

"Escuchamos el ruido de varias explosiones y vimos cómo salían llamas del vehículo. Los soldados yacían en el suelo", según el testigo Alí Dahmash.

Los soldados sobrevivientes, presas del pánico, comenzaron a disparar al aire, a los que se sumaron otros que acudieron al lugar. Cinco civiles que se encontraban en el mercado murieron a causa de los disparos y más de 20 resultaron heridos, dijo Dahmash.

La explosión ocurrió en la ciudad meridional yemení de Zinjibar, un reducto del extremismo islámico, incluyendo al-Qaida.

Yemen es sede de una de las ramas más activas de al-Qaida, pero varios militares, que hablaron a condición de guardar el anonimato por no estar autorizados a dialogar con la prensa, dijeron no estar seguros de quiénes eran los asaltantes.

Los insurgentes atacan con regularidad a los soldados en este empobrecido país sin imperio de la ley, sacudido además por manifestaciones a favor de la democracia y la dimisión del mandatario Alí Abdalá Salé.

El miércoles, decenas de miles de personas se congregaron en las principales ciudades yemeníes, como en los últimos meses, para reiterar que dimita Salé tras más de 30 años en el poder.

Más de 140 personas murieron desde que comenzaron las protestas hace casi tres meses.

En la provincia meridional de Aden una huelga general clausuró los comercios, cerró las escuelas y detuvo el transporte público, la última medida de fuerza para presionar a Salé a que dimita.